La agricultura conservativa incluye la siembra directa / sin labranza, el trabajo reducido / mínimo, el enterramiento superficial del residuo vegetal y la adopción de los sistemas de cultivos de cobertura anuales y/o perenne sobre el suelo.
Estas diferencias productivas permiten un uso de la tierra más adecuado, que en el tiempo puede mejorar la fertilidad agronómica y la capacidad de retención hídrica. Algunas técnicas usadas en la agricultura convencional, como la aradura (la inversión de las capas y/o la quemadura de residuos) para controlar la especies que infestan y para la preparación de la cama de semilla, deterioran las condiciones físico-químicas, microbiológicas del suelo: la compactación, la erosión y la contaminación del agua superficial con los sedimentos y pesticidas.
La contaminación del agua superficial con el NO3, NO2 y PO3 daña el ecosistema acuático con el aumento de plantas y de algas, reduciendo la penetración de la luz solar y del O2, determinando el eutrofización acelerada de lagos y el envenenamiento de la fauna y de la flora acuática. Por otra parte, las técnicas convencionales aumentan la emisión del CO2 a la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global, reduciendo el contenido de la materia orgánica y la fertilidad del suelo.
Por lo tanto el laboreo intensivo del suelo determina una pérdida del carbono (C) del orden del 50% en 20-30 años de cultivos. Una declinación en el porcentaje de materia orgánica daña la estructura y la estabilidad del suelo, la capacidad de retención hídrica, la capacidad de acción de regulación de la tierra, la actividad biológica, la retención y del intercambio de sustancias de nutrición vegetal. La pérdida de calidad de la tierra por otra parte, puede producir erosión, la compactación del suelo, la acidificación, salinización, la carencia de sustancias nutritivas.
Por otra parte el laboreo del suelo exige inversiones considerablemente más elevadas en maquinarias, para su mantenimiento, en combustible fósil y por la potencia requerida. Asimismo, la biodiversidad en agricultura convencional se reduce, porque un suelo con muchas horas destapado no provee alimentos y protección para la fauna salvaje (pájaros, pequeño mamíferos, vertebrados o invertebrados como nematodos, lombrices y microartrópodos).
La agricultura conservativa determina profundas consecuencias en la producción agrícola como también en las ventajas ambientales, inclusive en el impacto global.
Especialmente en la zona climática del mediterráneo la agricultura de conservación contribuye a la protección del suelo contra la erosión y escurrimiento del agua. Según el ECAF durante los últimos 40 años casi un tercio del suelo arable del mundo se perdió por la erosión, este proceso continúa con un numero cercano a las 10 millones de hectáreas por año.
Por otra parte, los países que adoptaron la agricultura de conservación en el laboreo de suelos se estabilizaron, el nivel de la materia orgánica y de la fertilidad aumentó y la compactación del suelo superficial disminuyo (Ecaf).
La labranza mínima aumenta y permite acumular y aislar más carbono, favoreciendo la restauración de las sustancias orgánicas y al mismo tiempo conduce a disminuir la liberación del CO2 en la atmósfera. Se calcula que la conversión total en agricultura sin laboreo del suelo en Europa puede atenuar un 4.1% del CO2 humano producido anualmente en Europa.
Entre otros beneficios de la agricultura conservativa o de conservación, se han cuantificado en Europa los siguientes:
- Reduce aproximadamente 70% de escurrimiento de herbicidas.
- Reducción del 93% del escurrimiento de sedimento,
- Reducción de el 69% del escurrimiento del agua.
De esta manera, la calidad del agua puede ser mejorada.
Una precaución para disminuir el riesgo que los fertilizantes se pueden dispersar con la lluvia o el viento desde la superficie del suelo es fertilizantes apropiados de uso bajo la superficie de la tierra o inyección de fertilizantes directamente en la tierra.
- Por otra parte, la agricultura conservativa reduce el consumo de la energía (15%-50%) durante las operaciones agrícolas, que permite beneficios económicos para la agricultura.
- Otras ventajas económicas se obtienen por una mayor producción de los cultivos (9%-34%) con respecto a la agricultura convencional, debido a la reducción de la erosión, aumento de la fertilidad y a la capacidad de retención de humedad del suelo.
- La erosión y el escurrimiento superficial aumentan los costos de producción agrícola en aproximadamente 25% al año. Los costos incluyen daños externos como el daño en los caminos y en el drenaje, la rotura de las fundaciones de calles y los pavimentos, los canales de drenaje en los caminos, las aberturas de presas y la pérdida de acumulación de agua en los tranques o del aumento de los costos para el tratamiento del agua (Ecaf).
La siembra directa / o a suelo no-labrado ha pasado en los‘últimos diez años a un numero de 47.5 millones de hectáreas (Argentina, EE.UU., Brasil, Canadá, Paraguay, Australia). Al igual que en Europa, la agricultura conservativa en las últimas décadas ha aumentado en los E.E.U.U., Canadá, Brasil, Argentina. En 1997, el 37% (44.4 millones de hectáreas) se han cultivado usando la técnica conservativa de suelo. En Brasil y Argentina, en donde la agricultura no recibe subsidios del gobierno, la siembra directa ha aumentado solamente pocas hectáreas, sumando más de 12 millones de hectáreas en 1998.
Especialmente en Europa la agricultura conservativa es una necesidad, porque no existen superficies arables que se puedan incorporar a procesos productivos. El 50.5% del total del territorio de la Unión Europea se utiliza para la agricultura, el 27.9% son territorio boscoso.
La degradación del suelo, la erosión y los procesos de compactación, son probablemente el problema ambiental más importante causado por la agricultura convencional, dañando seriamente casi el 16% (153.3 millones de hectáreas) de Europa, el 12% (115 millones de hectáreas) del total del territorio europeo sufre de la erosión del agua y el 4% (42 millones de hectáreas) de la erosión eólica. |