Mezcla de rastrojos en cereales

Ing. Agr. Patrick Herz

 

Si pensamos o bien creemos que nuestro ciclo del cultivo finaliza con la cosecha, lamentablemente estamos muy equivocados. Esto es como cuando creemos que la fiesta termina cuando el último asistente se retira.

En realidad acaba cuando dejamos limpio y en orden el lugar que hemos ocupado. Igual ocurre en la cosecha. Extraemos el producto que necesitamos e inmediatamente debemos manipular el rastrojo que queda.  

 

La finalidad de esto es mezclar este residuo con la parte superficial de nuestro suelo en los primeros 10 cm, cuyo objetivo es la descomposición de éste, mejorando el contenido de materia orgánica, la estructura, la vida de nuestro suelo (microorganismos, lombrices), capilaridad, a su vez produciremos que las semillas de malezas y las que quedaron del cultivo recién cosechado emerjan Con esto nuestro suelo nuevamente tendrá una cubierta vegetal la que servirá para evitar sobrecalentamiento del suelo, erosión por lluvia y viento y un control de ésta con prácticas mecánicas o químicas evitando un sobre enmalezamiento y resistencia a los agroquímicos,  situación que hemos visto en forma cada vez más frecuente en los últimos años.

En general le devolvemos al suelo lo que se le extrajo *(ver cuadro adjunto) y mejoramos las condiciones de éste, lo que repercutirá en ahorro y mayor rentabilidad.

 

Cómo lo realizamos: 

1. Se inicia el proceso con el repicador de la máquina cosechadora distribuyendo el rastrojo en forma uniforme sobre el suelo.


2. Inmediatamente posterior a la cosechadora se tritura el rastrojo con una picadora  específica para esto, enganchada a un tractor. El objetivo es picar lo más finamente posible el residuo con el fin de preparar éste al ataque de los microorganismos existentes en el medio.


3. Mezcla del residuo con un mezclador especialmente diseñado para esto (Terremoto), no ocupar rastra, ya que no cumple todas las funciones que necesitamos para satisfacer nuestro objetivo,  el cual no es otro que soltar la capa superior de nuestro perfil de suelo, mezclar tierra con residuo de cosecha en forma proporcional para que éste a través de los microorganismos se descomponga, nivelar nuestra superficie, compactar en forma superficial el perfil de suelo, produciendo un contacto perfecto entre tierra y residuo dando a su vez condiciones ideales para la emergencia de semillas de malezas y  semillas perdidas del cultivo recién cosechado.                                          

  

 

Como podemos apreciar, la cosecha es solo parte de nuestro último trabajo de la temporada. Si deseamos disminuir costos y aumentar rendimientos, debemos pensar seriamente en devolver las características de estructura, capilaridad y fertilidad de lo que en la base genera nuestro dinero.