EDITORIAL


Este comentario se escribe en la víspera que la presidenta Michelle Bachelet haga su presentación  al país sobre el estado administrativo y político de la nación ,el 21 de Mayo. Por lo tanto no recoge lo que en esa importante ocasión pudo haberse dicho sobre el tema, limitándose a lo que se plantea en el programa oficial de gobierno y a lo observado en los primeros 70 días que lleva en el poder la nueva administración.

Dos parecen ser los grandes nuevos objetivos a los que se apunta oficialmente de aquí al año 2010  en el sector agropecuario. El primero, es continuar desarrollando a Chile como  potencia alimentaria, y el segundo, promover el acceso de la agricultura campesina  a nuevos mercados, técnicas y procedimientos que desde hace tiempo ya son propios de los segmentos más modernos del sector. 

No decir nada especial sobre los subsectores tradicionalmente importantes como son los cultivos anuales, el sector silvícola, el pecuario, la fruticultura de exportación, y la producción de vinos destinada a los mercados externos,  no debe interpretarse como su abandono, sino que simplemente por estar en un proceso de desarrollo más consolidado no requieren de estrategias muy especiales y  novedosas para continuar su desenvolvimiento.


El crecimiento de la agricultura potenciando el subsector alimentario responde, en primer lugar, al desenvolvimiento que ha tenido esta industria desde mediados de la década de 1990. En este decenio sus exportaciones más que se duplicaron,


 

alcanzando especificamente en el año 2004 cerca de 7.000 millones de dólares, y no existiendo duda  sobre la capacidad de ingresar con estos productos a los mercados externos más exigentes. 

En segundo lugar, ese subsector se ha revelado como un importante demandante de mano de obra, lo que se considera especialmente importante para ofrecer más y mejores plazas de trabajo a la población rural, desalentando de esta manera su emigración del campo a la ciudad.

El entorno macroeconómico favorable, los recursos naturales de que el país dispone, la firma de tratados de libre comercio, y los avances recientes en infraestructura, son razones adicionales que prometen un desenvolvimiento exitoso del subsector que nos ocupa.


Para continuar por la senda de desarrollo exitoso de la agroindustria alimentaria las autoridades deben continuar monitoreando el entorno macroeconómico favorable, en particular el precio del dólar y el bajo costo del dinero.

Si por alguna razón estas variables no continuaran comportándose favorablemente, la única solución  sería  acelerar las transformaciones estructurales en otros ámbitos del quehacer empresarial (tributario, laboral, tecnológico, regulatorio y medioambiental, por ejemplo) para mejorar así la competitividad de todo el sector exportador.


La segunda línea de desarrollo del sector agropecuario,  modernización de la economía campesina, es de naturaleza completamente distinta que la ya descrita. Tiene un profundo sentido social, se orienta fundamentalmente al mercado interno, el desafío es más grande, y probablemente los buenos resultados se verán en plazos más largos.

Modernizar la agricultura campesina significaría facilitar su acceso al crédito, lo que probablemente requerirá introducir nuevas prácticas bancarias en el mercado de capitales, hasta ahora poco acostumbrado  a otorgar préstamos sin garantías reales que los pequeños agicultores ciertamente no tienen. 

Significaría también darles la posibilidad de abordar paulatinamente nuevos mercados que por su pequeño tamaño resulta impensable que pudieran hacerlo individualmente, y por lo tanto habría que pensar en alguna  forma de organización para ellos.

Significaría además dotarlos de mayor educación y nuevas tecnologías, capacidad de negociar la venta de sus productos y la compra de sus insumos. En fin, la lista puede ser larga y la tarea compleja, pero nadie podría considerar  que no vale la pena intentarla, si se tuviera una razonable seguridad que los costos no resultarían mayores que los beneficios.

 

 

Andrés Passicot

Ingeniero Comercial, Director Gemines