Interesante alternativa productiva:
Cultivo Avellano Europeo
Lilian Avendaño Fuentes, Periodista INIA Carillanca
   
El avellano europeo es una especie originaria del Mediterráneo y los Balcanes, difundida en Europa y América del Norte. Fruta seca de gran importancia a nivel mundial por su producción y efecto positivo en la salud humana, pues contiene elevada cantidad de ácido oleico, ácidos grasos polisaturados, buen contenido proteico, alto aporte en fibra, minerales, vitaminas y compuestos con acción anti oxidante, que permiten prevenir enfermedades
crónicas de tipo degenerativas. En el último tiempo ha despertado interés en países del este asiático y del Hemisferio Sur.

En Chile, la especie fue introducida por colonizadores europeos, en especial en el sur del país por inmigrantes de origen alemán, suizos e italianos con fines de autoconsumo. En los últimos años, su cultivo se ha venido desarrollando comercialmente desde la zona centro-sur y sur como una alternativa productiva a los rubros tradicionales, para el mercado interno y de exportación.

Respecto a las exigencias nutricionales del avellano europeo, las extracciones totales son generalmente reducidas, salvo aquellas nitrogenadas. Un tema que desea aclarar en esta nota el investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y especialista en frutales, Dr. Miguel Ellena.

Aclara que para la fertilización del avellano es necesario satisfacer los requerimientos nutricionales de los árboles, manteniendo un adecuado equilibrio entre la actividad vegetativa y productiva. Además, limitar al máximo el costo de las aplicaciones de fertilizantes y  reducir los riesgos de pérdidas de nutrientes por lixiviación, que implica pérdidas económicas e impacto ambiental.

 

“Esto es posible conociendo a cabalidad  las necesidades nutricionales de los árboles. También se requiere información sobre la forma de utilización de los diferentes elementos durante la temporada de crecimiento y de las características climáticas y edáficas de la zona de cultivo. Lo anterior tiene gran importancia para diseñar un plan anual de fertilización, que debe apoyarse en análisis de suelo y foliares”, explica  Ellena.

Elementos de importancia

 

Nitrógeno: Tiene el efecto más evidente sobre el comportamiento vegetativo del avellano europeo. Sin embargo, de acuerdo a estudios realizados en Chile y el extranjero, esta especie, al igual que otros frutales, recurre fundamentalmente al nitrógeno presente en los órganos de reserva. Por lo anterior, la principal función de la fertilización nitrogenada es la restitución de las reservas en los árboles. Las dosis son variables y van desde las 90-150 kg/ha, a través de aplicaciones parcializadas, es especial en suelos livianos, septiembre - octubre(35%), noviembre (50%) y marzo-abril (15%).

“No obstante, las dosis a aplicar varían en función del potencial hídrico del suelo, edad de las plantas, condiciones vegetativas, densidad de plantación, disponibilidad de nitrógeno del suelo, entre otras. Con el fin de aumentar las reservas nitrogenadas es conveniente aplicar pequeñas cantidades de nitrógeno en la temporada marzo-abril.

 

Este permitirá la partida del desarrollo vegetativo desde la brotación, cuando la planta aún no tiene la capacidad de absorber nitrógeno eficientemente desde la solución del suelo. Cabe señalar que el cultivo presenta los mayores requerimientos de nitrógeno en primavera. En este sentido, alrededor de un 85% debe aplicarse entre septiembre y noviembre y el 15% restante a fines de la temporada vegetativa, a objeto de incrementar las reservas internas”, señala Ellena

Fósforo: importante para la  fecundación y fructificación. No obstante, la fertilización con fósforo no ha presentado diferencias importantes en el comportamiento vegetativo productivo de los árboles.

 

Potasio: influye en la calidad de la producción, favoreciendo la asimilación del nitrógeno en  hojas y  desarrollo de frutos. Por lo anterior, es necesario considerar su incorporación en los planes de fertilización cuando el suelo presenta una baja dotación de dicho elemento.

Calcio: favorece la asimilación y movilización de otros elementos, en particular en suelos ácidos. Además, participa en la formación de pectinas y, por lo tanto, de las paredes celulares; neutraliza los ácidos orgánicos elaborados por la planta, estimula la permeabilidad celular e influye en el desarrollo de las raíces. La carencia de calcio predispone a las plantas a una mayor sensibilidad al frío. Por ello, la suministración de este elemento en el avellano europeo desde su establecimiento es vital, en particular  para  suelos ácidos de origen volcánico del sur de Chile.

 

Boro: favorece la actividad meristemática, la diferenciación de las yemas, germinación del polen, cuaja y traslocación de los carbohidratos. De acuerdo a trabajos realizados en el extranjero,  los tratamientos con boro mejoran la cuaja y el rendimiento de las núculas.

Otros antecedentes

 

“De acuerdo a trabajos realizados en el extranjero, para una fertilización equilibrada del avellano europeo es aconsejable una relación entre los elementos de 1:0,4:0,9(N:P:K) y alcanzar niveles foliares de 2,2% de nitrógeno, 0,18% de fósforo, 0,9% de potasio y 0,24% de magnesio. Cabe destacar que mediante la fertilización foliar se han observado resultados interesantes, incrementando los rendimientos con aplicaciones de nitrógeno tardío. Sin embargo, en Chile, existe poca información sobre la fertilización del avellano europeo, de modo que el productor pueda efectuar una correcta fertilización del cultivo, en relación a fechas de aplicación, cantidad, elementos a privilegiar, entre otros. No existen aún protocolos adaptables para las distintas zonas que actualmente desarrollan comercialmente este cultivo”, dijo Ellena.

 

En este sentido, INIA Carillanca, Región de La Araucanía, ha comenzado trabajos de investigación en este tópico con la finalidad de contar con antecedentes técnicos confiables que permitan a los inversionistas y productores tomar decisiones correctas. Los aportes tanto de macro como micronutrientes deben basarse en los requerimientos reales de los árboles y empleando herramientas, como el diagnóstico foliar, para efectuar una fertilización más racional.

Finalmente, el experto de INIA informó que para lograr buenas producciones de avellano europeo, en ausencia de riego,  se requiere una caída pluviométrica de alrededor de 800 mm anuales bien distribuidos. En el sur de Chile, las lluvias se concentran principalmente en invierno y primavera, produciendo un periodo de déficit hídrico de 4-5 meses, dependiendo de las zonas. Por lo anterior, para cultivos comerciales es estrictamente necesario contar con un sistema de riego que permita suplir el déficit hídrico producido desde noviembre a abril, dependiendo de las zonas.

 

Cabe destacar que esta especie presenta una baja resistencia al estrés hídrico y valores altos de déficit de presión de vapor. Por esta razón, disminuye la funcionalidad del sistema foliar y por consiguiente se reduce la capacidad asimilativa de la copa. Además, el avellano europeo bajo condiciones de estrés hídrico reduce fuertemente su capacidad productiva. La falta de agua también afecta el calibre de los frutos, con un menor rendimiento por unidad de suelo y de producto descascarado.