Sumario
 

PRODUCCION Y CONSUMO DE CARNES

Las cifras muestran claramente que desde la perspectiva de los empresarios productores de carnes el negocio no ha sido bueno en los últimos años, en cambio para los consumidores la situación ha sido favorable porque han podido aumentar su consumo a precios menores. La producción de carne bovina es una actividad prácticamente estancada en los últimos 25 años. De acuerdo con el censo agropecuario de 1976, en el país había 3,4 millones de cabezas, cifra que habría subido a sólo 3,8 millones a mediados del presente año. El magro crecimiento de 0,5% anual resume bien lo poco atractivo que ha resultado este negocio, subsistiendo solamente aquellos productores que han sido capaces de mejorar notablemente su productividad, haciendo inversiones importantes, para competir exitosamente con las importaciones que crecientemente ha hecho el país, principalmente de los países que forman el Mercosur. Aunque con problemas de calidad, por deficiencias en el sistema de tipificación, los consumidores han dispuesto del producto importado a menores precios, aun durante los períodos en que el dólar subió. La producción de carne porcina muestra una trayectoria completamente diferente, transformándose poco a poco en un sustituto interesante de la carne bovina. En los mismos veinticinco años en que la producción bovina creció apenas 11 por ciento, la producción de carne de cerdo casi se duplicó. El crecimiento en la producción de carne de cerdo ocurrió a pesar de que las cifras muestran una persistente caída de los precios reales a partir de 1993, como consecuencia de la competencia ejercida por la carne de ave y la de bovino importada. Esto ha significado el desaparecimiento de algunos productores en los últimos años. Durante el presente ejercicio se cree que nuevamente aumentarán la producción y la demanda, a pesar de las adversas condiciones económicas que enfrentan los consumidores. Una meritoria campaña de información para introducir el producto entre los consumidores y el mejoramiento en la calidad y presentación del mismo parecen ser las principales razones que explican este fenómeno. La carne de ave ha tenido un comportamiento aún más dinámico que la de cerdo, transformándose también en un buen sustituto de la carne bovina. Las cifras muestran que en los últimos diez años el consumo por habitante se triplicó, gracias a los precios declinantes y a las campañas de difusión emprendidas por los productores. Como puede apreciarse, la dieta de los chilenos ha cambiado paulatinamente hacia un mayor consumo de carne de cerdo y carne de ave, en desmedro de la carne bovina. Esta última proviene crecientemente del exterior donde se produce en condiciones económicamente más ventajosas que internamente, para beneficio de los consumidores e infortunio de los productores. Sólo cambios muy importantes en los niveles de productividad podrían permitir llegar a una situación en que ambos sectores se sintieran igualmente satisfechos.


ANDRES PASSICOT
Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines