Cultivos
 

PRODUCCION HUMEDA DEL ESPARRAGO

Andrés France I., Ingeniero Agrónomo, Ph.D., Investigador INIA Quilamapu, email: afrance@quilamapu.inia.cl, Casilla 426, Chillán.

Esta importante enfermedad del espárrago es causada por el hongo Phytophthora megasperma. El hongo se puede encontrar en toda la zona productora de espárrago, pero predomina en la zona centro sur y sur debido a existir mayor precipitación y problemas de anegamiento de los suelos. Las plantas afectadas por este hongo disminuyen su producción, tienen menor longevidad y producen turiones deformes. Con la proximidad del otoño y las precipitaciones se aumentan las posibilidades para la infección del hongo, por lo cual es importante prepararse para controlar este patógeno.

Organismo causal

Phytophthora megasperma es un hongo Oomycete que incluye numerosos biotipos especializados en parasitar diferentes huéspedes. Al igual que otros Oomycetes, el hongo produce esporangios (vesículas) que en su interior pueden formar sucesivos esporangios o esporas flageladas. Las esporas flageladas se denominan zoosporas y tienen la particularidad de poder nadar por horas en el agua hasta encontrar su huésped. Al golpear repetidamente los tallos, cuello o raíces del huésped, la zoospora pierde sus flagelos y se enquista alrededor de los tejidos del huésped mediante la secreción de sustancias pegajosas. Posteriormente la espora enquistada germina, emitiendo una hifa especializada que se introduce al interior de los tejidos.

Ciclo de la enfermedad

Durante el verano el nivel de inóculo del hongo en el suelo es casi indetectable, pero luego de una lluvia y unas pocas infecciones exitosas, el nivel de inóculo se incrementa en pocos días o semanas. Lo anterior se debe a la rapidez en formar esporangios, cargados de zoosporas, desde los tejidos parasitados y cuando las condiciones ambientales son propicias. La condición más importante para la producción de esporangios es la presencia de agua libre y temperaturas relativamente moderadas (18-20ººº º0º C). Durante el invierno, el receso de la planta y las menores temperaturas del suelo no favorecen el rápido desarrollo del hongo, pero a salida de invierno se producen nuevamente condiciones óptimas para el desarrollo del hongo, al subir nuevamente la temperatura y mantenerse el suelo saturado de agua por las lluvias. Esto último coincide con la cosecha y es la causa de pudriciones blandas y turiones curvos.

SINTOMAS

Los síntomas más visibles son los turiones con pudriciones blandas y curvos que se producen al inicio de la cosecha y después de una lluvia. Estas pudriciones acuosas pueden ubicarse a lo largo del turión y no necesariamente en la zona del cuello, indicando que la zona afectada fue atacada cuando ésta se encontraba a nivel del suelo (Foto 1). En almacenaje, estas zonas afectadas desarrollan un fino micelio blanco algodonoso.

En las raíces el hongo afecta el cortex de las raíces primarias, produciendo pudriciones blandas de apariencia acuosa, que paulatinamente se van desintegrando; la corteza y el haz vascular permanecen íntegros, al final las raíces se encuentran huecas y de una coloración obscura (Foto 2). A medida que la enfermedad progresa se van afectando grandes porciones de raíces y yemas de la corona, esto último produce ramas cloróticas que se observan durante el desarrollo del helecho (Foto 3). En la medida que la enfermedad progresa, más ramas se vuelven cloróticas, la producción disminuye y la corona termina por ser invadida por el patógeno. Generalmente, las coronas debilitadas por Phytophthora son atacadas por otros patógenos del suelo, en particular por varias especies de Fusarium, las cuales terminan por matar la planta.

Control

Quien planta espárrago debe tener en cuenta que la enfermedad se puede presentar en algún momento del cultivo. El aumento de la superficie y el mal manejo de los viveros han llevado paulatinamente al incremento de esta enfermedad, lo cual obliga a realizar controles anuales. Los mejores medidas de control son las preventivas, pero en caso de estar presente el problema dentro de la plantación, existen otras alternativas de control, tales como culturales, químicas y biológicas.

Control preventivo. La mejor medida preventiva es evitar que ingrese el inóculo al predio. La diseminación más común de Phytophthora es a través de coronas infectadas, éstas se pueden infectar en vivero por semilla contaminada con el hongo o por el uso de suelo infectado. En consecuencia, el manejo del vivero es crucial, éstos no deben realizarse en suelos que hayan tenido antes espárragos, las semillas deben estar desinfectadas y los equipos de labranza no deben ser compartidos con plantaciones comerciales, así como el personal involucrado en el vivero no debe trabajar en plantaciones de espárragos. Los viveros deben ser planificados en suelos con excelente drenaje, que no retengan humedad, de preferencia livianos y que no reciban aguas de riego provenientes de derrames de otras esparragueras.
Quien compra coronas debe asegurarse que el vivero fue realizado en las condiciones anteriores y, además, debe confirmar la sanidad con una inspección visual del vivero y análisis fitopatológico de las coronas. Hay que recordar que los costos, por certificar la calidad de las coronas al inicio de la plantación, son marginales comparados con la pérdida de una plantación por problemas patológicos.

Control cultural. La principal medida cultural es usar un suelo sin problemas de drenaje. Si el suelo no tiene buen drenaje y se inunda durante cualquier época del año, es mejor no plantar. Los suelos deben ser livianos y subsolados antes de la plantación, de esa manera se evita la retención de humedad. Las coronas previo a la plantación deben ser desinfectadas con una mezcla de fungicidas. Durante la cosecha del vivero se produce una buena oportunidad de desinfectar el material previo a la plantación definitiva, siendo común el uso de hipoclorito de sodio como desinfectante de raíces. Este producto es un efectivo biocida a dosis de 0,1 a 0,5% de ingrediente activo, pero se debe tener la precaución de lavar cuidadosamente las raíces antes de tratarlas, ya que la tierra adherida a éstas neutraliza rápidamente al cloro, dejándolo inactivo. También hay que tener presente que el cloro actúa por contacto, produciendo una fuerte oxidación, y que las infecciones internas que no entran en contacto con el producto no van a ser eliminadas. Es recomendable acompañar la desinfección superficial con un curado de raíces, exponiendo éstas sobre mallas a los rayos solares por un par de días, de manera de poder sellar las heridas producidas por la cosecha. 
Durante el cultivo, el agua de riego debe ser manejada de manera de evitar la saturación del suelo. Un contenido de humedad del suelo sobre capacidad de campo produce un rápido incremento de esporangios, lo cual aconseja manejar el riego con tensiómetros. Se ha demostrado que ciertas enmiendas tienen efecto en la disminución de Phytophthora. Estas son harinas de alfalfa y leguminosas (2-4%), guano de gallina (2-4%), urea (0,1-0,2%), cualquier residuo o compost con baja relación C:N. Aparentemente, la reducción de Phytophthora se debe al aumento de amonio en el suelo y competencia por microorganismos.
En los suelos infectados y con presencia de turiones con síntomas, una medida recomendable y poco utilizada es la sanitización, es decir la eliminación de los tejidos enfermos para evitar que se constituyan en fuente de inóculo. Es normal ver al inicio de la cosecha cómo los espárragos deformes, curvos, helados, con pudriciones, etc., son cortados y dejados sobre el suelo, estos tejidos son fácilmente parasitados por el hongo, constituyéndose en una excelente fuente de propagación de nuevas zoosporas.

Control químico. El principal medio de control ha sido el uso de fungicidas. Actualmente, se comercializan en el mundo 12 moléculas con actividad sobre Phytophthora, sin embargo no todas son igualmente efectivas en P. megasperma. Aquellas recomendables para la pudrición de raíces del espárrago se pueden dividir en de contacto y sistémicas. Entre los primeros se encuentran los compuestos de cobre y ditiocarbamatos (mancozeb). Los compuestos sistémicos presentes en Chile son dimetomorf, fosetil aluminio, metalaxil y oxadixyl (Cuadro 1). En general, los productos de contacto deben estar presentes antes que se produzca la infección con las zoosporas, mientras que los sistémicos pueden curar colonizaciones incipientes. A pesar de que los fungicidas sistémicos aventajan a los productos de contacto, su uso repetido induce la aparición de razas resistentes, por lo cual es importante realizar mezclas entre sistémicos y contacto; estas mezclas pueden venir ya en forma comercial, como se indica en el Cuadro 1. 

Ingrediente activo  Tipo de actividad Nombre comercial         Distribuidor   
Oxicloruro de cobre  Contacto  Cobre MF50 
Oxicup 
Anasac
Basf
Dimetomorf  Sistémica  Acrobat MZ   Basf
Mancozeb  Contacto  Dimazin Plus 80WP 
Dithane M45 
Mancozeb 80%WP 
Mancozeb 800WP 
Mancozeb-Cu 
Manzate 200WP 
Aventis
Anasac 
Moviagro
Basf
Anasac
Agar 
Fosetil aluminio   Sistémica Defense 80WP 
Aliette Rhône 
Anasac
Poulenc 
Metalaxil  Sistémica Metalaxil 25 DP 
Metalaxil Cu 50 WP 
Metalaxil MZ 58 WP 
Ridomil 5 G 
Ridomil MZ 58WP 
Ridomil Plus 50 WP 
 

Anasac
Anasac
Anasac
Syngenta
Syngenta
Syngenta 

Oxadixyl  Sistémico Sandofan M  Syngenta 


Es conveniente mencionar que existen otros fungicidas que actúan sobre Phytophthora, pero la efectividad cambia según la especie. En consecuencia el listado de fungicidas que aparece en el Cuadro 1 no se puede generalizar para cualquier enfermedad producida por Phytophthora.

Control biológico. El control biológico, mediante antagonismo microbiano e hiperparasitismo, es otra alternativa efectiva de control de Phytophthora. A pesar de que se ha demostrado que más de 40 microorganismos tienen propiedades antagónicas a Phytophthora, sólo unas pocas especies se utilizan en la práctica. Los antagonistas más efectivos y prácticos de utilizar, por su facilidad para ser multiplicados artificialmente, han resultado ser Trichoderma, Gliocladium, Bacillus y Streptomyces. En varios países se comercializan preparados de una o más especies de Trichoderma harzianum, T. lignorum, T. polysporum, T. viride y Gliocladium roseum, los cuales actúan por producción de antibióticos, parasitismo de hifas, esporangios y oosporas. El uso de organismos benéficos para el control de Phytophthora requiere un buen conocimiento de la epidemiología del patógeno, ya que las aplicaciones deben ser preventivas y en el momento que los esporangios comienzan a desarrollarse. Además, el uso de fungicidas para prevenir otras enfermedades del espárrago resulta adverso para el establecimiento y control con hongos benéficos. Lo anterior, más el desconocimiento, influye en que esta posibilidad sea poco utilizada por agricultores tradicionales, la cual, en el mediano plazo, debiera ser más efectiva y permanente que el uso de fungicidas.

Estrategia de control

Independiente de si se realiza control químico, biológico o combinación de ambos, éste debe estar acompañado por el control cultural. Tanto los fungicidas químicos como biológicos logran su mejor efecto de control cuando se aplican con condiciones predisponentes para el desarrollo de Phytophthora, lo cual ocurre normalmente a inicios de otoño y primavera, cuando coinciden la presencia de agua libre producto de las lluvias y temperaturas moderadas.En ambas oportunidades debiera ser obligatorio el uso de control químico o biológico. El control de otoño debiera ser tan pronto se corte el follaje, y en el caso de manejo tradicional se debe preferir una formulación granulada, para lograr un mayor efecto residual. Sin embargo, el control de otoño normalmente no se realiza dentro del período favorable para la emisión de zoosporas, ya que existe la tendencia a dejar el follaje seco por un período demasiado largo. Así es normal ver plantaciones con follaje seco en pleno invierno, lo cual no beneficia en nada a la plantación, ya que no permite el control oportuno de Phytophthora y, además, que el follaje seco se llene de peritecios de Pleospora herbarum (ciclo sexuado del hongo causante de la mancha púrpura del espárrago). 
En la primavera, se debe realizar una aplicación tan pronto se ve emerger el primer turión, independiente si hay o no síntomas, con formulaciones polvo mojable u hongos antagonistas. Es frecuente que el control de primavera se realice cuando aparecen los primeros turiones enfermos, muchas veces advertidos por el packing, lo cual puede ser tarde para un control eficiente. En caso de persistir las lluvias durante la primavera, se pueden producir nuevas condiciones favorables para la emisión de esporangios, lo que requeriría una nueva aplicación de producto. Para el caso de estar en plena cosecha, es posible para esparragueras convencionales combinar el primer control químico con aplicaciones de Trichoderma, el cual no tiene restricciones de registro. En los viveros son obligatorias las dos aplicaciones optativas que se recomiendan en el esquema. Durante el verano no se debe controlar la enfermedad, excepto en suelos que se han anegado por razones fortuitas. 
En ausencia de hospederos, Phytophthora no sobrevive por largo tiempo como otras especies facultativas, tales como Fusarium spp.; en consecuencia, las rotaciones de cultivo una vez terminada la plantación de espárragos pueden ser efectivas en eliminar el inóculo del suelo. Sin embargo, las posibilidades de reinfestación son muy altas y mantener un suelo limpio de Phytophthora parece una tarea imposible. La experiencia indica que quienes se dedican al cultivo del espárrago, debieran tener siempre presente la posibilidad de tener este hongo en el suelo, aunque no observen síntomas de la enfermedad, y que la forma correcta de enfrentar este problema es manteniendo varias medidas de prevención y control.