Editorial
 

                MERCADOS DE EXPORTACION



Hace 25 años, Chile abandonó el modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones y se volcó decididamente en la estrategia de desarrollo hacia fuera. Fue el primer país de la región latinoamericana que se atrevió a dar pasos en ese sentido, cuando todavía se creía mucho en la estrategia proteccionista.


Pagados los inevitables costos de una transformación tan profunda, hoy nadie discute que nuestra característica de país económicamente pequeño nos obliga a perseverar en esta estrategia, porque es la opción más conveniente para alcanzar el desarrollo. 


Como es de imaginar, en la tarea de salir a conquistar mercados externos ha habido buenas y malas experiencias, pero el resultado final es ciertamente muy positivo en términos que se aprendió el oficio, y se comprobó que el país tiene ventajas comparativas que le han permitido diversificar su canasta exportadora, así como los países de destino de nuestros productos. A tal punto esto es así que nadie pudo imaginar en un comienzo la lista de productos que se ha llegado a exportar a las más diferentes latitudes. Por las mismas razones que esto no se pudo adivinar al comienzo, resulta imposible hacerlo ahora, de manera que en este tema es del caso decir que existen oportunidades permanentemente abiertas, prácticamente para casi todas las actividades económicas.


En el sector agropecuario, por diversas razones, conviven actividades protegidas de la competencia externa, con otras que han tenido éxito al competir con proveedores extranjeros y, a su vez, penetrar exigentes mercados de terceros países. Sin embargo, lo más seguro es que esta estructura de producción sufrirá cambios en el futuro, en direcciones imposibles de predecir, en la medida que existan las condiciones favorables para ellos.


Por qué pensar que con el desarrollo de la fruticultura de exportación, la producción de vinos, y de algunas otras agroindustrias, se agotaron las posibilidades de vender productos agrícolas chilenos al exterior. Probablemente se puede pensar de esa manera porque los intentos hechos en algunos casos no fueron exitosos, o porque las evaluaciones realizadas en otros aconsejaron no hacerlo. Pero las condiciones cambian permanentemente y lo que antes no era aconsejable ahora puede serlo.
Nada mejor que el funcionamiento de los mercados y el talento de los hombres de negocio para descubrir las oportunidades que permanentemente existen. Corresponde a las autoridades abrir los espacios para que esa creatividad se manifieste, proveyendo de mayor información, infraestructura básica, y un entorno macroeconómico adecuado.


En muchos casos, no necesariamente en todos, los nichos de negocios más interesantes en el exterior para los países pequeños parecieran estar en la producción de bienes y servicios que compiten con éxito por su excelente relación precio-calidad, y en otros, simplemente por sus bajos precios. Cuesta imaginar que si alguien realmente se lo propone, no encuentre en el amplio espacio de los mercados foráneos una oportunidad para desarrollar un negocio de exportación.

ANDRES PASSICOT
Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines