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RECUPERACION DE LA LENTEJA CHILENA

Juan Tay U., Ingeniero Agrónomo, M.S. INIA Quilamapu.
jtay@quilamapu.inia.cl
En el último tiempo, Chile ha visto disminuir drásticamente la superficie sembrada con lenteja. En efecto, con un promedio de 34.384 ha en la década de los ochenta, bajó a 10.649 ha en los noventa, mientras que en la temporada 2000 sólo se sembraron 1.320 ha, según datos proporcionados este año por ODEPA. Debido a esta situación, el país ha perdido su calidad de exportador para transformarse, paulatinamente, en importador de esta legumbre a fin de satisfacer la demanda interna.
El panorama actual responde a los bajos precios, cambios a otros cultivos más rentables y a la escasa incorporación de tecnología en la producción de este cultivo. También se argumenta que la baja calidad del producto chileno, debido a su heterogeneidad y mezcla de granos de diferentes tamaños y color provenientes de los tipos denominados lenteja corriente (mezclas de variedades o ecotipos antiguos de grano pequeño), es un importante factor que ha influido en la caída de las ventas y precios, tanto internos como externos. Sin embargo, cuando se utilizan variedades mejoradas o, mejor dicho, se utiliza una sola variedad* y no mezclas de ellas, el producto que se obtiene es uniforme en cuanto a las características de sus granos, color, forma y tamaño, y a su calidad culinaria. Particularmente, Chile es el único país en el mundo capaz de producir altos porcentajes de granos grandes, sobre un 70% de 7 mm, siempre y cuando se utilicen variedades mejoradas de grano grande, lo que permite claramente diferenciar entre el producto importado y la lenteja corriente nacional. Lo anterior quedó demostrado con los productores del secano costero de la Región del Maule, a través de los proyectos Difusión de nuevas variedades de lenteja y garbanzo en las comunas de Curepto y Chanco (1997-1999), financiado con Fondos Nacionales de Desarrollo Regional, y el proyecto Prodecop Mejoramiento de la calidad de las leguminosas de granos producidas en el secano costero a través de la introducción de variedades de grano grande» (1997-2000). Ambos proyectos involucraron directamente unos 250 agricultores del secano costero, a través de siembras comerciales donde se validó el Sistema INIA de producción de leguminosas. Este sistema de producción de tecnología media, compatible con la que utilizan los agricultores, presentó como innovación el uso
de nuevas variedades de grano grande, fertilización fosfatada localizada en el surco de siembra y el control de las malezas con herbicidas de pre-emergencia y post-emergencia. Esta última práctica, fundamental en la obtención de altos rendimientos y buena calidad de los granos, permite llegar a la cosecha con el cultivo libre de malezas, lo que facilita enormemente las labores de corta y trilla. Las nuevas variedades introducidas en el cultivo de grano grande que producen entre un 70 a 85% de granos de 7mm son SuperAraucana-INIA, para las siembras en invierno, y RR (variedad que será liberada al cultivo comercial en la presente temporada) resistente a la roya, para siembras de primavera en suelos de vega. La introducción de la nueva variedad RR de grano grande y con un alto grado de resistencia genética a la roya va a permitir nuevamente las siembras de primavera que se hacían en suelos de vega. Es decir, se podrá producir lenteja de grano grande en suelos de vega sin aplicaciones de fungicidas para el control de la roya, enfermedad que en esas condiciones puede destruir totalmente el cultivo. Los rendimientos obtenidos por los agricultores fluctuaron en la temporada 1999/2000, entre 23 qq/ha para el más alto y 7 qq/ha para el menor, y un promedio de 13 qq/ha. En cuanto al porcentaje de granos de 7 mm, el promedio alcanzó el 74%. Estos resultados y la buena comercialización del producto han logrado, en las últimas temporadas, un aumento en el área del número de agricultores que está volviendo a sembrar lenteja con las nuevas variedades introducidas por los proyectos.
Por lo tanto, constituye un deber señalar que nuestro país cuenta con la tecnología para un mejoramiento substancial de la calidad y productividad de la lenteja chilena, hasta hace poco producto tradicional de exportación. La difusión y uso de esta tecnología entre todos los involucrados en la industria de las leguminosas de grano (agricultores, bodegas comercializadoras, exportadores, procesadores, transferencistas, investigadores y consumidores) mejoraría significativamente y recuperaría la importancia de este cultivo desde el punto de vista de la rentabilidad, recuperación de mercados, rotación de cultivos y alimentación sana.
Al respecto, un informe del experto canadiense en leguminosas, uno de los artífices de la transformación de Canadá en uno de los mayores productores de leguminosas en el mundo, Dr. John Buchan, del Departamento de Agricultura y Alimento de la provincia de Saskatchewan, invitado por el Ministerio de Agricultura de Chile para estudiar el potencial de las leguminosas y recuperar su producción, recomienda tres nichos de mercado donde nuestro país puede ser competitivo internacionalmente. Estos son: producción de lenteja de 7 mm; producción de semilla de alta calidad para el mercado externo; y producción de lenteja orgánica.
Como se ve, las posibilidades existen y están a nuestro alcance.
*Una variedad es una comunidad de plantas cultivadas claramente reconocible de otra variedad de la misma especie por sus características morfológicas y comportamiento, en relación a tipo de plantas, reacción a enfermedades, rendimiento, precocidad, calidad culinaria, etc.

Aspectos de una siembra comercial con la variedad SuperAraucana-INIA en la localidad de Chanco, Región del Maule.
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