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OPTIMICE EL RENDIMIENTO DE ALFALFA

Pedro Cofré Banderas, Ingeniero Agrónomo, Dr.- pcofre@quilamapu.inia.cl - Patricio Soto Ortiz, Ingeniero Agrónomo, MS., Investigadores INIA Quilamapu
Para obtener el mínimo de pérdidas durante la henificación, todas las labores, dentro de lo posible, deberán realizarse en las mañanas con porcentajes máximos de 60 y 85% de materia seca en el hilerado y enfardado, respectivamente.
La obtención de heno de buena calidad depende básicamente del estado fenológico o de madurez en el que se coseche la alfalfa. Para obtener el mínimo de pérdidas durante la henificación, todas las labores, dentro de lo posible deberán realizarse en las mañanas con porcentajes máximos de 60 y 85% de materia seca en el hilerado y enfardado, respectivamente.
La henificación implica hacer variar el contenido de materia seca (MS) desde 18-20% en la pradera, hasta 82-85% en el forraje antes de ser enfardado y guardado. El ideal es que el heno cosechado sea lo más parecido posible a la planta en pie. No obstante, el proceso acarrea pérdidas en todas sus etapas.
El estado de madurez a la cosecha es el factor que más afecta la calidad del heno. La cosecha oportuna debe considerar un equilibrio entre la persistencia, el rendimiento y la calidad de la pradera.
Las hojas son un buen indicador de la calidad del heno. Éstas representan el 50% de la MS, alrededor de un 70% de la proteína y gran parte del caroteno de la planta.
LABORES DEL HENIFICADO
Las pérdidas entre el corte y el consumo del heno pueden fluctuar entre un 20 y un 30% de la MS disponible. En general, puede señalarse que las pérdidas durante la henificación se deben a:
Pérdidas por respiración; Pérdidas por lluvia; Pérdidas mecánicas; y Pérdidas durante el almacenaje.
Pérdidas por respiración
Después del corte, las células siguen respirando hasta que el porcentaje de MS de la planta llega al 60%. Por tal razón, es importante alcanzar esa cifra en el menor tiempo posible. El heno que se seca rápido pierde entre el 2 y el 6% de la MS por respiración, mientras que el que se seca lento puede perder hasta el 15%. Al segar en las mañanas de días con buen tiempo, se permite un mayor tiempo de exposición de la alfalfa a los rayos solares, reduciendo las pérdidas por este fenómeno.
Pérdidas por lluvia
Las pérdidas causadas por la lluvia dependen de cuán cerca del corte ocurra y de la magnitud de la misma. Si la lluvia ocurre con el pasto recién cortado, el daño es poco; pero si ésta ocurre muy posteriormente, se incrementan las pérdidas. Las pérdidas por lluvia pueden ocurrir tanto por el impacto de la gota de agua, la que desprende las hojas del tallo, como por el lavado de nutrientes (carbohidratos, vitaminas y minerales). Una pérdida indirecta del daño de la lluvia es la que ocurre sobre el rebrote, puesto que éste es atrasado los mismos días en que se aumenta el período de secado.
Pérdidas mecánicas
Todas las labores de la henificación producen pérdidas de MS y disminución de la calidad. No obstante, las horas del día en que éstas se realizan y el porcentaje de MS al momento de ejecutarlas son lo más relevante.
Corte y acondicionamiento
Para disminuir las pérdidas, la alfalfa debería ser segada con una cortadora acondicionadora, la que combina las operaciones de corte y acondicionado. Este último reduce el tiempo de secado en casi un día y se traduce en menos pérdidas de hojas y de nutrientes. Las pérdidas en esta labor varían entre 1 y 5% de la materia seca. Trabajos realizados en INIA Quilamapu señalan que los acondicionadores que combinan rodillos de goma con rodillos metálicos aceleran la velocidad de secado respecto de aquellos con ambos rodillos de goma.
Pérdidas por Hilerado
El hilerado o rastrillado es la operación que más pérdidas produce. Esta labor quiebra tallos y produce caída de hojas, reduciendo la calidad del heno.
Las pérdidas durante este proceso pueden variar desde un 1 hasta un 20% del rendimiento de forraje. Éstas están influenciadas por la humedad y por la densidad del forraje en la hilera. Las pérdidas al hilerar se incrementan en la medida que el contenido de MS supera el 60%. De igual forma, el ancho de la hilera influye en la velocidad de secado del forraje, incrementándose a medida que éste aumenta. Al estar el pasto esparcido en mucha superficie, es más difícil recogerlo con el rastrillo, incrementándose las pérdidas.
En trabajos realizados en INIA-Quilamapu, se vio que la alfalfa cortada en la tarde demoraba alrededor de 24 horas en alcanzar el 60% de MS, comparado con las 10 horas requeridas por la alfalfa cortada en la mañana (Cuadro 1.). Al evaluar el efecto del horario en que se efectuaba el hilerado, mediante un rastrillo de descarga lateral, se vio que el proceso realizado en la tarde tuvo mayores pérdidas de MS (22,0%) que el hilerado en la mañana (9,4%), lo que se explicaría por el mayor porcentaje de MS (70,7 vs. 58,4%) al momento del hilerado. Esto es relevante en la pérdida de hojas, por cuanto en el tratamiento hilerado en la tarde la pérdidas fueron mayores (36%) que en el tratamiento hilerado en la mañana (20%), lo cual tiene directa repercusión en la calidad del heno.
En ensayos posteriores se ha reiterado la ventaja de cortar e hilerar en las mañanas, al tener menores pérdidas, comparado con cortar en la mañana e hilerar en la tarde.
Pérdidas por enfardado
Normalmente las pérdidas durante el enfardado varían entre un 2 y un 5% del rendimiento y están divididas entre las de abocado y las de cámara. Las primeras corresponden al material que cae mientras es llevado hacia la máquina, y son mayores cuando la enfardadora “tironea” el pasto como consecuencia de la descordinación entre la velocidad de avance de la máquina y su capacidad de abocado. Las otras pérdidas corresponden a las ocurridas durante el prensado del forraje en la cámara.
Durante esta labor es importante considerar el porcentaje de materia seca y los horarios en los que se enfarda. Investigaciones realizadas en INIA Quilamapu indican que al enfardar en la tarde con mayores porcentajes de materia seca (95,3 vs 86,1), las pérdidas de materia seca considerando el hilerado en la mañana pasan de 14,3 a 17,4%.
Pérdidas durante el almacenaje
Las pérdidas del heno guardado a la intemperie pueden superar el 30% de la MS, en contraste con el 3-5% de los henos almacenados bajo techo. Las menores pérdidas de heno se consiguen al guardarlo con alrededor de 85% de MS, bajo techo, con buena ventilación y aislado de la humedad.
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