Sumario
 

A PRENDER LAS VELAS

Hay un sabio consejo que plantea que es preferible prender una vela para orientarse en la noche que reclamar ante la llegada de la oscuridad. La luz de la vela permite al menos caminar sin tropezarse, aunque no correr como en el día.
La aplicación de este consejo en el campo económico y empresarial implica que los agentes económicos – empresas y personas- debemos centrarnos más en los temas que está a la mano de cada uno influir y menos en aquellos sobre las que tenemos nula o baja capacidad de manejo, los cuales hay que considerarlos pero tomarlos casi como dados.

Partiendo por estos últimos, lo práctico es operar sobre la base que enfrentaremos, al menos por un tiempo, un período de menor crecimiento en el producto y en los salarios. 

A la política de las idas y venidas en materia económica en el frente local, en el que un día se anuncia la realización de una valiosa y sustantiva reforma al mercado de capitales acorde a los tiempos actuales, y al otro día se continúan planteando reformas laborales que contienen ideas propias de los años 60, hay que sumar el menor ritmo de crecimiento de la economía mundial y la incertidumbre en Argentina. 

La desaceleración de la economía mundial está generando una caída en los términos de intercambio (menores precios para las exportaciones y mayores precios para las importaciones) y una disminución en los flujos de capitales a Chile y Latino América. 

Argentina por su parte no sólo está provocando pesadillas a algunos banqueros y empresarios que tuvieron una visión positiva de la economía de dicho país, luego de las reformas implementadas durante el primer período de Cavallo -y que ahora rezan para que le funcione la vara mágica en su segundo período- sino que también ha contagiado a Brasil, cuya economía ha experimentando una significativo ajuste recientemente. 

En este contexto nuestra economía crecerá este año a una tasa más cercana al 3% y continuará el desempleo en niveles relativamente altos, posiblemente de dos dígitos por algunos meses. En lo que respecta al 2002, la verdad es que es poco lo que se puede decir, ya que no existen antecedentes definitivos que indiquen que la actividad, tanto afuera como en Chile, esté repuntando en forma definitiva, aunque si existen expectativas de que las cosas van a mejorar pronto. 

Lo que si resulta valioso, especialmente para el sector exportador y el sustituidor de importaciones, es la significativa alza que ha experimentado el tipo de cambio. Vale la pena recordar que este mismo fenómeno fue uno de los que permitió a la economía chilena iniciar un período de fuerte expansión a mediados de los 80´ que duró hasta 1997. 

Pero volviendo al mensaje principal, lo más relevante para los agentes económicos es reflexionar sobre las medidas que pueden adoptar para hacer frente al entorno descrito, ya que al fin y al cabo, independientemente de lo que pase con las variables macroeconómicas, lo concreto es que hay que continuar tomando decisiones y trabajando en general.

En esta dirección hay dos líneas de acción que puede resultar valioso revisar que son aplicables prácticamente a todo tipo de empresas y/o negocios. 

La primera tiene relación con determinar lo apropiado que son los productos y/o servicios ofrecidos, teniendo presente la demanda existente o potencial y las condiciones con que operan los competidores. En un mundo cada vez más globalizado es crítico cuestionarse, cada cierto tiempo, si uno está o no produciendo algo que a los consumidores les interesa comprar, considerando las condiciones de precio y calidad existentes en el mercado.

Un error típico que se da en muchos casos es el de continuar produciendo lo mismo que en el pasado sin poner debida atención a los cambios ocurridos en la demanda o en la competencia. No hay que pensar que el hecho que exista demanda es suficiente. Se requiere, además, tener algún tipo de ventajas comparativas respecto a los competidores o al menos la capacidad de desarrollarlas. Otro error es ofrecer productos y/o servicios por lo que no hay demanda en la escala requerida para que exista un negocio. 

En definitiva en toda empresa o negocio hay que llegar a tener mediana claridad respecto a si los problemas que se enfrentan son manejables, en la medida que se aplique una adecuada gestión, o si alternativamente hay un tema de baja competitividad estructural que hace recomendable salir del mercado. 

Por lo mismo es que una segunda línea de acción apunta al tener una suerte de obsesión por ser competitivo. En efecto, en la medida que los mercados se abren al comercio internacional, se hace imprescindible poner extrema atención en temas tales como la eficiencia, productividad, penetración y la adecuación de la regulación. 

Muchos empresarios creen que sus empresas no tienen el tamaño mínimo de escala para ser competitivas. Tal posibilidad, sin embargo, deben analizarla con detención, ya que son múltiples los sectores en los que dicha presunción no es válida, así como también las empresas que se equivocan al definir su mercado objetivo y no focalizarse debidamente en nichos específicos. 

En definitiva, hay que prender la vela para tomar decisiones respecto al camino a seguir, aceptando que es peligroso avanzar muy rápido, pero que es más peligroso aun quedarse inmovilizado esperando que terceros despejen la ruta. 



LUIS HERNAN PAUL FRESNO