Sumario
 

TEMPORADA AGRÍCOLA

Acaba de terminar la temporada agrícola sin que sea posible conocer todavía los resultados definitivos. Sin embargo, puede tenerse una idea aproximada de ellos recurriendo a las declaraciones sobre intenciones de siembra hechas por los agricultores a mediados del año pasado.

De acuerdo con esos antecedentes, la superficie cultivada habría alcanzado a 813.245 hectáreas, es decir, sólo 0,1% mayor que la de la temporada inmediatamente anterior. También al comparar ambos ejercicios se observan algunos cambios en el uso del suelo que se manifiestan en un aumento de la importancia relativa de los cereales y las chacras en desmedro de los cultivos industriales.

En el caso de los cereales sólo el trigo registra una disminución (3,1%), en tanto que la avena, cebada, maíz, y arroz, muestran crecimientos interesantes. Entre los productos de chacarería se observan aumentos en porotos (7,2%) y lentejas (11,8%) mientras disminuye la superficie sembrada de garbanzos (18,8%).

Durante la temporada que termina hubo condiciones climáticas normales. También los parámetros económicos más relevantes para el desenvolvimiento del sector se comportaron favorablemente, como es el caso del precio del dólar más alto, las tasas de interés más bajas, y las remuneraciones relativamente estables. Sólo la continuada disminución de las barreras a la importación puede mencionarse como un desafío adicional en la presente temporada.

En un escenario como ese podría haberse esperado un aumento importante de la superficie cultivada; sin embargo en el sector agropecuario las reacciones distan mucho de ser instantáneas. Problemas de información, largo ciclo productivo, y la necesidad de programar las faenas con bastante anticipación explican esta realidad.

Si bien las favorables condiciones mencionadas no determinaron un aumento de la superficie cultivada, sí es muy probable que impacten positivamente los resultados económicos de la cosecha. El mayor precio del dólar debería aumentar la facturación de los exportadores y de los sustituidores de importaciones, las bajas tasas de interés disminuir la carga financiera, y la estabilidad de las remuneraciones impedir aumentos de costos por este concepto.

Es verdad que el encarecimiento de las importaciones -junto con favorecer a los exportadores y proteger a los productores nacionales de la competencia externa- aumenta el valor de los insumos importados, principalmente los combustibles. Estos sin embargo representan sólo una fracción del valor de producción y, por lo tanto, el dólar más alto normalmente deja un saldo favorable para el agricultor.

En el futuro cabe esperar nuevos cambios en la estructura de la producción agrícola generados por la entrada en vigencia de los acuerdos comerciales. En particular, como ha ocurrido durante la presente temporada, los cultivos industriales deberían continuar disminuyendo. En otras áreas de la producción podrían continuar abandonando el negocio los productores menos eficientes, aunque a un menor ritmo que en otros años porque lo más importante de la transformación estructural de la agricultura ya parece haber ocurrido.

ANDRES PASSICOT

Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines