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PRODUCCIÓN
DE CORDEROS: FUTURO RUBRO DE EXPORTACIÓN.
El rubro ovino es sin lugar a dudas una de las actividades agropecuarias más favorecidas con los recientes tratados comerciales suscritos por Chile, lo que representa un desafío de magnitud para los productores nacionales y podría significar un quiebre positivo en la tendencia, donde por más de 20 años disminuye el inventario nacional. Para aumentar la capacidad exportadora nacional, a primera vista, se podría pensar que la Región Austral sería la más indicada. Magallanes tiene hoy día los mercados; la mayor parte de la masa ovina nacional; excelente infraestructura y experiencia; pero su producción apenas alcanza para los niveles de exportación previos a los nuevos tratados comerciales. Por las limitaciones que presenta la capacidad talajera de sus praderas, que hoy día está copada, no se ve factible un aumento significativo en la producción de carne, dado el alto costo de sustituir las praderas naturales por otras sembradas de alta producción. El secano costero de la zona central en el pasado fue un importante enclave ovejero, pero la baja del precio de la lana y no haber modernizado la tecnología productiva para adecuarse a los nuevos escenarios, produjeron una disminución de más del 50% de la dotación ovina regional y hoy día los productores enfrentan una grave situación económica, con permanentes pérdidas en sus resultados operacionales anuales. En esta zona es posible pasar de un 80-100% de producción de corderos por oveja encastada a 140-160%, mediante un cambio genético rápido de las razas ovinas actualmente en explotación. Este solo factor permite aumentar en casi un 100% el margen económico de las explotaciones. Sin embargo, el mayor aumento potencial radica en la posibilidad de sustituir una parte importante de sus actuales praderas naturales, a un costo razonable, por praderas sembradas, apoyadas por cultivos forrajeros. Estas nuevas praderas incrementan en 10 a 12 veces el potencial de carga animal por hectárea. Ambos cambios tecnológicos, nueva genética y nuevas praderas, se potencian entre sí y causan un impacto de gran magnitud en los resultados productivos, pasando de una producción actual de 25 kg. de peso vivo por hectárea al año hasta 530 kg, mejorando en 30 veces el margen económico que obtienen actualmente los productores por hectárea, sin considerar ninguna mejoría en el precio de los corderos producidos. También en la zona centro sur, bajo condiciones de riego, y en la zona sur, donde es factible de obtener buenas praderas sembradas, existen excelentes posibilidades de desarrollar una floreciente producción ovina, capaz de producir los corderos requeridos por los nuevos tratados comerciales. Se requiere de una modernización de las explotaciones, invirtiendo en nuevas praderas de alta producción, generando un cambio racial. En primer lugar, desarrollando una línea de ovejas de altos porcentajes de parición, cruzando los actuales vientres con razas prolíficas. También es necesario incorporar nuevas razas especializadas en carne, tales tomo Texel, Dorper, Arcot, Limousin, etc., en las cruzas terminales, puesto que el no contar con ellas afecta la calidad del producto final. Hasta el momento las importaciones de genética ovina han sido insuficientes y no se han potenciado con la multiplicación biotecnológica de estos valiosos animales. En el corto plazo, mientras se produce el cambio en la producción primaria para incrementar el volumen de producción de corderos y se modernizan las plantas faenadoras para ajustarse a los requisitos de la exportación, el mercado nacional sigue siendo una excelente alternativa, pues el precio de la carne ovina es similar o superior al del mercado de exportación. Cuadro 1: EXPORTACIONES DE CARNE OVINA PERIODO 2000-2002
Para poder acceder a estas nuevas oportunidades comerciales se debe producir una acción conjunta entre los productores que generan la materia prima, corderos; las plantas faenadoras, que realizan el procesamiento industrial y comercialización de la carne, y el Estado, que además del aporte ya entregado para la investigación del rubro debe hacer una acción de fomento entre los agricultores dedicados a la producción ovina de estas regiones con potencial exportador. Los productores deberán hacer un gran esfuerzo en mejorar su tecnología para aprovechar la abundante información disponible, producto de tantos años de investigación, concentrando sus esfuerzos en el cambio racial, manejo intensivo y en la siembra de praderas, que en conjunto mejoran notablemente la eficiencia productiva. Es indispensable el aporte del sector privado en la habilitación de plantas faenadoras modernas y eficientes que cumplan con los requisitos establecidos por los países importadores. Como en estas regiones no existe una cultura, tradición ni experiencia en la exportación de carne ovina, se deberán desarrollar estas habilidades, estableciendo los canales de comercialización con los potenciales compradores. En todo caso es importante tener presente que los beneficios de la exportación deben compartirse entre todos los actores y evitar que se transforme en sólo una oportunidad para quienes hacen la comercialización; pues en dicho caso, al no haber un atractivo para los agricultores que producen la materia prima, se pone en riesgo la inversión en plantas faenadoras y en la apertura de mercados. Finalmente, el Estado no puede estar ajeno en esta tarea, mediante un nuevo impulso hacia la investigación para generar los conocimientos tecnológicos que requerirá una ovejería totalmente distinta a la actual; el fomento a la importación y multiplicación de nuevo material genético y el apoyo a los productores para que puedan realizar las inversiones indispensables para la modernización del rubro. Este esfuerzo debe constituir un proyecto con acciones planificadas, coordinadas y priorizadas, evitando los frecuentes errores de descoordinación entre los diversos actores que participan en la cadena investigación -difusión de conocimientos- producción- industrialización y comercialización, donde cada eslabón componente deberá modernizar y hacer eficiente su accionar, si se quiere cumplir con el desafío de hacer realidad la exportación de carne ovina a gran escala. Cuadro 2: VENTAJAS ARANCELARIAS PARA LA CERNE OVINA EN LOS NUEVOS TRATADOS COMERCIALES (Toneladas sin arancel)
* Tiene un incremento anual de 200 Ton. ** Considera que el tratado entra en vigencia el 2004
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