Sumario
 

PRECIO DEL AZÚCAR

Dando cumplimiento a una resolución de la Organización Mundial de Comercio, nuestro país modificó significativamente el sistema de bandas de precios para importar azúcar, que estuvo vigente por más de veinte años.

La nueva normativa aprobada por el Parlamento difiere de la anterior tanto en lo conceptual como en lo operativo, siendo la resultante de considerar los puntos de vista diferentes, las más de las veces contrapuestos, de los agentes económicos que operan en el mercado azucarero nacional.

En su origen la banda de precio fue concebida como un mecanismo para suavizar las bruscas oscilaciones del precio en los mercados externos. Con un novedoso sistema de promedios móviles, premios y castigos aplicados periódicamente a los precios de mercado, se quiso que los productores de remolacha tuvieran un horizonte más estable para desarrollar sus actividades. Lo mismo correspondería decir respecto de las empresas industriales usuarias de remolacha y azúcar para elaborar productos finales.

Con el correr del tiempo se hicieron varias modificaciones al mecanismo original, las que lo fueron desvirtuando como herramienta para alcanzar el objetivo inicialmente previsto: sólo suavizar las fluctuaciones de los precios internacionales.

En la medida en que eso fue ocurriendo la banda de precios se transformó en un instrumento cada vez más proteccionista, haciendo que las personas pagaran un costo progresivamente mayor por consumir azúcar.

Lo que se acaba de aprobar va todavía un paso más allá, al abandonar el concepto de banda de precios y fijar simplemente un valor mínimo de importación por tonelada de azúcar, para los próximos cuatro años. De ahí en adelante dicho precio se reduciría progresivamente hasta el año 2014, cuando el Presidente de la República decidirá sobre el futuro.

Simultáneamente con lo anterior se aprobó que quedarán afectos al nuevo mecanismo de “bandas de precios” los edulcorantes (mezclas) que tuvieran 65 ó más por ciento de azúcar. Con esto se amplió el número de productos protegidos, aumentando la probabilidad que los países exportadores de azúcar se vuelvan a quejar de nuestro país ante la Organización Mundial de Comercio, o tomen represalias comerciales, que afectarían nuestro propio desarrollo exportador.

Por último, el nuevo mecanismo que pronto entrará en vigencia contempla una cuota de importación de azúcar de aproximadamente 100 mil toneladas libre de arancel. A ella tendrán acceso las empresas manufactureras que la utilicen como materia prima.

Es evidente que el nuevo sistema regulatorio es mucho más proteccionista que el anterior. Sin embargo, al igual que antes, por el solo hecho de expresar el precio mínimo de importación en dólares norteamericanos, nadie está en situación de calcular el nivel de protección efectiva que tendrán los productores de remolacha durante la próxima década. Bastaría un fortalecimiento significativo de nuestro signo monetario para que ellos vuelvan a sentirse en una posición tan inconfortable como la que los llevó a movilizarse hace unas semanas.

ANDRES PASSICOT

Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines