Sumario
 

LA REUNION DE CANCUN

La reunión celebrada hace unas semanas en Cancún, en el marco de la Organización Mundial de Comercio, ha permitido poner de manifiesto una vez más el conflicto de intereses que existe entre los países más avanzados y los menos desarrollados, en lo que se refiere al desenvolvimiento del sector agropecuario.
En esta oportunidad, Estados Unidos y Europa no estuvieron de acuerdo en eliminar los subsidios a las exportaciones de productos agropecuarios, a la producción que se destina al mercado interno, y a levantar las barreras que dificultan el acceso a sus mercados.

Curiosamente, en negociaciones bilaterales formalizadas en los correspondientes tratados de libre comercio, esos mismos países han accedido a liberalizar razonablemente el intercambio de productos agrícolas.

Sin embargo, de lo anterior no podría concluirse que las negociaciones bilaterales serían, en general, una instancia mejor que las multilaterales para avanzar hacia la apertura comercial. También es verdad que estas últimas son más complejas desde el momento que se trata de armonizar los intereses de cientos de países, pero es precisamente de ahí que surgen sus principales virtudes, que son su gran alcance, menor costo, y escasos efectos en la desviación de comercio.

Por estas razones, Chile ha hecho bien en respaldar desde sus inicios este foro multilateral para negociar la eliminación de las trabas al comercio. Esto sin perjuicio de haber recurrido en forma simultánea a los tratados bilaterales y multilaterales en sus diversas modalidades, e incluso, a la reducción unilateral de aranceles.

El fracaso de la reunión de Cancún significa una demora en el proceso de apertura comercial pero en ningún caso un abandono de la idea que más temprano que tarde terminará imponiéndose en todo el mundo, porque en el mediano plazo todos tienen que ganar. La posición negativa mostrada en esta oportunidad por Europa y los Estados Unidos debe interpretarse sólo como una forma de suavizar la transición hacia un nuevo escenario mundial caracterizado por una diferente asignación de los recursos.
Para Chile, que ha firmado tratados de libre comercio con ambos, los resultados de Cancún tienen poca importancia, porque habría sido muy difícil en el foro multilateral obtener mejores condiciones que en los acuerdos recientemente firmados.

No obstante lo anterior, la agricultura nacional continuará compitiendo contra los productores extranjeros y las eventuales ayudas que les entregan sus gobiernos.

A esto se une en las últimas semanas el fortalecimiento de nuestro signo monetario, que abarata las importaciones y hace menos rentable el negocio exportador.

Desechada la idea de entregar compensaciones a la agricultura a raíz de los tratados de libre comercio, sólo hay que confiar en los aumentos de productividad y en la reconversión del negocio agrícola para mantener su rentabilidad. En la obtención de estos objetivos el precio del dólar y los intereses, ambos más bajos, son una ayuda desde el momento que abaratan el costo del capital. Sin embargo no se puede decir lo mismo de las bandas de precios que, por estar determinadas en dólares, protegen ahora menos que antes.

ANDRES PASSICOT

Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines