| EL
CULTIVO DEL AJÍ

El
ají cultivado en Chile corresponde a la especie Capsicum annuum,
la misma del pimiento, y la cual pertenece a la familia Solanaceae,
donde también se ubican el tomate, la papa, la berenjena y el
pepino dulce. Sin embargo, hay otras especies que nosotros también
conocemos como ají. Entre ellas se puede mencionar el ají
³Tabasco², muy utilizado en la elaboración de salsa
picante y pickles, que pertenece a la especie Capsicum frutescens, el
ají ³Rocoto², muy conocido en el norte, cuya especie
es Capsicum pubescens y el cultivar ³Habanero², el ají
más picante que existe, que corresponde a Capsicum chinense.
En Chile se cultiva una superficie aproximada de 1.000 ha de ají
al año, concentrándose casi el 70% de ella en la Región
del Maule. El año 2002, por primera vez, se exportó 558.674
kilos de ají, los que retornaron 1.711.606 dólares. El
destino de estas exportaciones, en orden decreciente en cuanto al volumen
(kg), fue México (62%), Estados Unidos (34%), Alemania (2%),
Australia (1%) y España (1%). El orden varía si consideramos
el retorno (dólares), quedando en primer lugar Estados Unidos
(46%), seguido de México (45%), Alemania (4%), Australia (3%)
y España (2%). El ají exportado, según información
de ODEPA, correspondería a Capsicum frutescens, ya sea en rodajas,
triturado, pulverizado o seco y provendría un 38% de la V Región,
un 28% de la IV Región, un 20% de la VI Región y un 14%
de la Región Metropolitana. Curiosamente, la región con
mayor superficie (VII), no está participando de esta actividad
exportadora.
El ají es consumido principalmente por su picor y aroma; sin
embargo, es destacable también por su alto contenido de ácido
ascórbico (vitamina C), muy superior a los cítricos y
el kiwi, y un alto contenido de vitamina A, sólo inferior a la
zanahoria y espinaca entre las hortalizas. El picor del fruto es variable
según el cultivar y el estado de madurez de éste. En general
el ají verde es más suave que el ají rojo o maduro.
Las variedades más utilizadas en el país son el ají
³Cristal² para consumo verde y el ³Cacho de Cabra²
para consumo en rojo, el que se utiliza principalmente en la confección
de pastas o deshidratado. El mercado en fresco está prácticamente
dominado por el ají verde. Hay una serie de variedades nuevas
que ofrecen las distintas empresas productoras de semillas, con características
similares a las variedades mencionadas, pero aún los agricultores
usan mayoritariamente las dos variedades tradicionales.
Como el ají es originario de las zonas tropicales y subtropicales
de América del Sur, es un cultivo que requiere altas temperaturas
para desarrollarse bien, sobre todo cuando el objetivo es cosechar frutos
rojos o maduros. De acuerdo a esto, la zona ideal para su cultivo en
Chile sería de la VII Región al norte, sin embargo, hay
sectores con microclimas más al sur que permiten su cultivo como
es el caso del valle de Elicura en la provincia de Arauco, donde el
ají ³Cacho de Cabra² se cosecha rojo para preparar
el conocido ³Merquén². El Censo Agropecuario de la
temporada 1996/97 reporta 4,5 ha en la IX Región, lo que estaría
indicando que también en esa zona hay sectores aptos para su
cultivo, posiblemente en la provincia de Malleco (Angol).
Además de ser un cultivo sensible a las bajas temperaturas, es
muy susceptible a los hongos del suelo que producen caída de
plantas. Esta situación obliga a utilizar el sistema de almácigo
y trasplante para su cultivo. Los almácigos deben sembrarse en
un suelo o substrato desinfectado, ya sea con fungicidas o con algún
fumigante y, además, deben protegerse de las bajas temperaturas,
ya sea para evitar el daño producido por una eventual helada
y/o para permitir que las semillas germinen adecuadamente y las plantas
crezcan rápidamente. Lo ideal es hacer los almácigos bajo
invernadero, ya sea directamente en el suelo o en bandejas con celdas
individuales o cualquier otro contenedor que permita manejar adecuadamente
las plantas. Al no contar con un invernadero, se puede utilizar un túnel
cubierto con polietileno, teniendo el cuidado que éste no sea
muy alto, la altura no debe superar la mitad del ancho del túnel.
En general, el almácigo debe sembrarse 45 días antes de
la pretendida fecha de trasplante a terreno, y ésta está
determinada por la fecha de las últimas heladas en cada zona.
La plantación debe hacerse en camellones relativamente altos
para impedir que el agua de riego, aplicada en los surcos, llegue al
cuello de las plantas. Este es un aspecto muy importante, para evitar
la saturación hídrica del suelo en el sector de mayor
densidad de raíces y así disminuir la posibilidad de ataque
de un hongo del suelo (Phytophthora sp.) que produce la muerte de las
plantas cuando éstas ya están fructificando. Las distancias
de plantación habituales son 70-80 cm entre hileras y 30-40 cm
sobre la hilera.
Si bien no debe saturarse el suelo, tampoco es bueno que se produzca
estrés hídrico en ninguna de las etapas del cultivo. Si
éste ocurre al comienzo, se corre el riesgo que haya un menor
desarrollo del follaje, lo que favorecerá los golpes de sol en
los frutos, posteriormente. Si el estrés se produce en floración
puede afectar la cuaja de frutos y si éste ocurre cuando los
frutos están creciendo, se puede presentar pudrición apical
de éstos.
Para la fertilización hay que tener en cuenta que el elemento
que más absorbe la planta es potasio, seguido del nitrógeno,
luego el fósforo y el magnesio. No obstante, lo recomendable
es hacer un análisis de suelo previo a la plantación,
para evitar déficits y/o excesos en las aplicaciones de fertilizantes.
Por ejemplo, una aplicación alta de potasio cuando el contenido
del suelo es adecuado, puede reducir el grosor de las paredes del fruto,
sin aumentar el rendimiento.
En general, el cultivo del ají no es complicado si se tienen
en cuenta las recomendaciones mencionadas anteriormente, para prevenir
problemas que ocasionalmente pudieran presentarse. Por lo tanto, contando
con el clima y el mercado adecuado, es un cultivo atractivo de realizar.
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