| PANORAMA
2004

En
1997 terminó el período de acelerado crecimiento económico
y el país retrocedió a las mediocres tasas de expansión
del PIB, inferiores al 3% promedio anual, que hubo en la década
de 1960. En aquella época se dijo con mucha razón que
a ese ritmo era imposible que el país resolviera los problemas
más urgentes de la población, en un plazo razonable.
Similares argumentos son aplicables al período de seis años
que acaba de terminar, en que el crecimiento no ha superado el 2,5%
anual, el desempleo excedió muchas veces el medio millón
de personas, sin considerar las contrataciones de emergencia hechas
por las municipalidades, las cifras de inversión cayeron a niveles
incompatibles con los requeridos para acelerar el crecimiento, y muy
poco se avanzó en los campos de la salud y de la educación.
Felizmente todo parece indicar que 2004 puede marcar el retorno a tasas
de crecimiento un poco más altas, aunque difícilmente
parecidas a las que el país conoció hasta 1997. La mayoría
de los especialistas ha ubicado sus proyecciones en el rango 4 a 5%,
incluyendo al ministro de Hacienda que piensa en una cifra más
bien cercana al límite superior de esa banda.
La
aceleración del crecimiento es una muy buena noticia económica
para todos los sectores de actividad económica. A partir de él
se puede pensar en la creación de nuevos empleos, mejoramiento
de las remuneraciones, nuevas inversiones, y mayores recursos para el
Estado que debe cumplir algunas tareas que son indelegables.
Sin
embargo, junto con lo positivo que será un escenario económico
que promete ser más dinámico, hay que decir que él
también traerá importantes desafíos adicionales
para las actividades exportadoras y sustituidoras de importaciones.
En
efecto, el precio del dólar ha descendido por debajo de los 600
pesos (tal vez para quedarse ahí un buen tiempo), mientras hace
poco menos de un año estaba 25 por ciento más caro. Para
todos los exportadores que en este mismo período han visto subir
los precios de sus productos en los mercados externos en similar magnitud,
esto no es ningún problema, pero ciertamente no es el caso de
todos.
Quienes
teman verse afectados por esta violenta depreciación de la divisa
norteamericana tal vez deberán contratar seguros de cambio, en
tanto acomodan sus estructuras a las nuevas circunstancias definidas
por un dólar más barato.
La
contrapartida de los desafíos que representa la nueva cotización
del dólar se manifestará por el lado de las importaciones,
que conjuntamente con la reducción arancelaria que significará
la entrada en vigencia de los tratados comerciales, hará que
los productos importados lleguen a precios más bajos.
Materias
primas y bienes de capital importados deberían estar en esta
categoría beneficiando a las empresas, y bienes de consumo a
las personas que probablemente seguirán beneficiándose
con reducidas tasas de inflación.
En
general se advierte que en el país existe un ambiente de optimismo
económico respecto de 2004, lo cual es positivo mientras no se
lleve al extremo de tomar decisiones que pueden costar caro, si la realidad
resulta menos favorable que lo anticipado.
ANDRES PASSICOT
Ingeniero
Comercial, Gerente General Gemines |