Ensilaje
 

ENSILAJE DE MAÍZ

El maíz (Zea mays) es una planta herbácea anual, perteneciente a la familia de las gramíneas y posee interés desde el punto de vista agrícola y económico. Presenta variedades tanto para uso humano (maíz choclero, diente de caballo e híbridos dulces) destinados a consumo en fresco, en lata o congelado y otras variedades para alimentación animal (maíces forrajeros).

Como planta, el maíz es una especie monoica, es decir, presenta flores tanto femeninas como masculinas. Las femeninas reunidas en varias espigas (panojas o mazorcas), que se originan en las axilas de las hojas del tercio medio de la planta, y las masculinas reunidas en una panícula terminal (penachos o pendones).

Dentro de las gramíneas, el maíz es el cereal más eficiente en la producción de granos. A ello lo ayudan varios factores como: gran tamaño de la planta, área foliar considerable, tallo fuerte y de gran altura, abundante sistema radicular y vascular. Por todas estas razones, el maíz posee amplio poder de almacenar carbohidratos o azúcares (en especial sacarosa, glucosa y fructosa). Estos azúcares al fermentar mediante la liberación de los contenidos de la planta por picado, compactación y acción de bacterias naturalmente presentes en el forraje, producen en último término energía, que es su principal característica.

La técnica de ensilar el maíz es muy antigua y los primeros ensilajes de este cultivo se efectuaron en Estados Unidos en 1875, pero su uso masivo se efectuó con el desarrollo de la maquinaria moderna que permitió cortar, picar y cargar el forraje mediante una sola operación. Más tarde se avanzó más aún con la maquinaria de corte de precisión que permitió un tamaño de corte pequeño (40 mm. al inicio y luego 8 a 10 mm.), con el cual se mejora la compactación y por ende la fermentación del cultivo. En la actualidad existe la maquinaria con capacidad de corte de 40 60 toneladas por hora.

La característica de alto contenido de carbohidratos junto a la baja capacidad buffer, hacen que el maíz forrajero sea el más popular de los cultivos para ensilaje a nivel de los productores de leche y carne del país. De esta forma, con maíz se obtiene dentro de los ensilajes, el de la mejor calidad, con mínimos riesgos de fermentación indeseada y de deterioro aeróbico al abrirlo con destino a la alimentación invernal de los animales del predio.

En años recientes, se ha mejorado en forma importante la calidad genética de la semilla de maíz utilizada para la producción de ensilaje. Antiguamente se privilegiaba la obtención de altos volúmenes de producción, sin mayor enfasis en su composición. Sin embargo, en la actualidad se ha comprobado que el 70 % del valor nutritivo del ensilaje de maíz está dado por el grano que contiene. Además, existe una alta correlación entre altos rendimientos de grano y altos rendimientos totales. Por este motivo se recomiendan los híbridos de mayor rendimiento para grano.

Otro adelanto genético es la incorporación del factor ³stay green², que permite cosechar el ensilaje con menor contenido de humedad (que mejora el contenido de materia seca). De esta forma, puede efectuarse con contenidos de 35 % M.S. (en lugar del 25 % tradicional), sin una disminución exagerada en el color verde de las hojas y por ende de su valor nutritivo.

Es así como, por lo general, un ensilaje de maíz posee un contenido de 8 9 % de Proteína Cruda (P.C.) y de 3 3,3 Mcal./kg. de Energía Digestible (E.D.) versus 14 15 % de P.C. y de 2 2,3 Mcal/kg. de E. D. posibles de obtener con una pradera de calidad en base a una buena mezcla de gramíneas y leguminosas en su estado óptimo de fisiología y corte.

Por los motivos anteriores, el maíz para ensilaje no sólo se emplea en lecherías y engordas de ganado de carne en la Zona Central del país, sino también se ha incrementado su superficie de cultivo en la Zona Sur.

La introducción de nuevas líneas adaptadas a las condiciones de la Zona Sur del país ha significado una masiva inclusión de este cultivo en las explotaciones más intensivas tanto de carne como de leche. Actualmente se cuenta con variedades que requieren de 120 a 160 días desde siembra a cosecha, haciendo factible el maíz para ensilaje tanto en la Zona Central como en la Zona Sur, con obtención de sobre 20 toneladas de M.S. como ensilaje (rendimientos equivalentes a sobre 160 qq. de grano/ha.).

De esta manera, se obtiene un alimento que bajo los sistemas productivos de leche y /o de carne de la Zona Central, se combina muy bien con una alfalfa suministrada como Soiling (forraje cortado y ofrecido como tal a los animales directo en potrero o en comedero), más algo de heno y de concentrado comercial. En tanto, en la Zona Sur del país, el ensilaje de maíz se complementa muy bien con pastoreo de praderas permanentes, Soiling de alfalfa o de avena, heno y concentrado comercial.

Dado el bajo contenido proteico del ensilaje de maíz y que no ha sido posible aumentarlo vía mejoramiento genético, éste es factible de aumentarse mediante la agregación de Nitrógeno No Proteico (NNP). La forma más corriente de esta fuente es la urea, utilizada tal cual o bien disuelta en una reducida cantidad de agua para facilitar su aplicación. Se emplea en cantidad de 0,5 % del material verde que se ensila (siempre que el contenido de M.S. del forraje sea cercano al 30%). Con ello se ha logrado buenos resultados en alimentación de bovinos de leche y de carne. Su agregación al momento de ensilar tiene ventajas : mejor distribución; reducción de la proteolisis (rompimiento de las proteínas del material a ensilar); aumento del contenido de proteína microbiana (el NNP alimenta a la flora microbiana del rumen); mejora la estabilidad aeróbica del ensilaje una vez que éste se abre y reduce la acidez del material ensilado.

El momento de la cosecha del ensilaje de maíz es también importante. En general la literatura cita valores de 25 35 % de M.S. como adecuados para ensilar. Ello generalmente ocurre en el estado de grano lechoso a pastoso o pastoso a duro del cultivo. Los resultados de trabajos nacionales de alimentación de vacas lecheras con ensilajes de maíz cosechados con estos tenores de M.S., producen aumentos en el consumo y en la producción de leche. Cosechas de maíz para ensilaje con 30 - 35 % de M.S., producen un aumento en el valor nutritivo, debido al mayor contenido de grano, lo cual se traduce además en un aumento en el consumo y en la producción de leche.

Es importante que al suministrar ensilaje de maíz éste no sea el único componente de la dieta, debido a que en caso de vacas lecheras, se produce una disminución del contenido de materia grasa de la leche. Ello se soluciona al ofrecer una ración balanceada que incluya heno y otros alimentos. Lo mismo ocurre en el caso de los minerales. El maíz es bajo en contenido de minerales (excepto en potasio) y bajo en vitamina A.

En resumen, para obtener un buen ensilaje de maíz se deben tener en consideración los siguientes aspectos :

-Es ideal un silo tipo zanja o trinchera, pudiendo también ser de tipo canadiense con el fin de obtener una buena compactación y fermentación, dado el pequeño tamaño del picado.

-Contenidos de materia seca (M.S.) de 30 35 % al ensilarlo.
-Agregación de NNP (Urea) para aumentar el nivel de proteína microbiana ruminal y disminuir su deterioro aeróbico (ideal es 0,5% del volumen del forraje verde a ensilar).
-Efectuar un tamaño de picado fino (ideal de 10 15 mm.).
-Rapidez del llenado en el silo (ojalá no más de 3,5 días por silo).
-Buena compactación con tractor.
-Buen sellado con polietileno oscuro y grueso.
-Apropiada cobertura para proteger el sellado (tierra, neumáticos en desuso, fardos llovidos u otro material adecuado).
-Buen cercado a sus alrededor (para evitar ruptura del polietileno a causa de animales).
-Dejar cubierta la superficie cortada cada día después del suministro a los animales.