Pie de Trigo
 

EL MAL DEL PIE DE TRIGO

En Australia bautizaron a esta pudrición radicular del trigo, causada por el hongo ascomicete Gaeumannomyces graminis var. tritici, como Take all, o “se lo lleva todo”, en referencia a la capacidad destructiva que tiene la enfermedad. En efecto, la enfermedad causa desde una leve disminución de rendimiento y calidad de grano, que el agricultor detecta sólo al momento de la cosecha, hasta la pérdida completa de la siembra, donde las plantas de trigo mueren, incluso antes de terminar de espigar.

En Chile sólo nos van quedando, desplazados por especies forestales y frutales, alrededor de 800 mil hectáreas en las cuales rotamos los cultivos anuales trigo, avena, maíz, papa, remolacha, poroto, arroz, cebada y lupino. Sin embargo, es el trigo el que ocupa más de la mitad de la superficie, siendo la rentabilidad que tiene el cereal el mayor atractivo que determina que los agricultores lo consideren como su cultivo más importante. Desgraciadamente, el Mal del Pie se acentúa en la medida en que el agricultor va estrechando la rotación, y cuando cae en la práctica del monocultivo de trigo o repetición de trigo, el riesgo es máximo. De tal manera, tenemos la paradoja de que por un lado basta ampliar la rotación, dejar de sembrar trigo, incluyendo otros cultivos como raps, lupino, trébol encarnado, etc, para que el Mal del Pie deje de ser una enfermedad importante, y por otro la realidad de que el agricultor anda buscando una receta que le permita estrechar la rotación y, en lo posible, volver a repetir trigo en el mismo suelo.

¿Cómo identificar la enfermedad?

Las plantas pueden ser afectadas por el hongo causante del Mal del Pie desde el mismo momento en que el trigo empieza a desenvolver las primeras hojas, antes del proceso de macollaje. Sin embargo, el agricultor sólo se da cuenta que algo anda mal en su siembra cuando aparecen manchones de plantas, al estado de macolla, de color amarillento especialmente en sus hojas basales, que no se desarrollan normalmente y se secan. Se podría pensar, mirando la siembra, de que se trata de una mala distribución de fertilizante o bien de un exceso de humedad. Precisamente, con la segunda dosis de nitrógeno, el aumento de la temperatura y con la disminución de lluvias que ocurre en septiembre, los manchones de plantas anormales detectados en junio y julio tienden a hacerse menos visibles y/o desaparecer. En estos momentos, el suelo es capaz de proporcionarle agua y nutrientes, tanto a la planta como al hongo parásito.

Con el inicio del encañado, se acelera la demanda de nutrientes y agua. De ahí en adelante, la planta lleva las de perder y dependiendo del nivel de daño que le ha causado el hongo a la masa radicular, la planta de trigo entra en un estrés producto de la demanda que le exigen las hojas nuevas y el paso de una etapa vegetativa a una etapa reproductiva del cereal. La situación en el momento de la espigadura (noviembre–diciembre) es crítica, donde las plantas, con su raíz y base del cuello dañado, muestran espigas blancas, estériles o con grano que pudo fecundarse, pero su llenado será deficiente. Es así como los mismos manchones de plantas amarillas que el agricultor observó durante el invierno se transforman en sectores con espigas blancas, de menor desarrollo, muchas de ellas vanas.

El problema se agrava, dado que la planta enferma de Mal del Pie no compite con las malezas. Estos manchones afectados se terminan cubriendo con plantas dañinas que no son susceptibles al Mal del Pie, tales como avena, avenilla, varias crucíferas y otras compuestas. A pesar del gasto en herbicidas realizado, una siembra afectada por Mal del Pie producirá granos chupados y con gran cantidad de impurezas.

Una forma práctica de confirmar la presencia de Mal del Pie es retirar del suelo, con una pala y mucha precaución, las plantas anormales y colocarlas en un balde con agua corriendo hasta desprender el suelo adherido. Luego se colocan las raíces sobre un papel blanco donde se podrá observar sectores oscurecidos en los que proliferan tejidos verde-oscuro a negro que corresponden a placas del micelio del hongo (ver imágenes adjuntas). A veces se podrá distinguir (una lupa ayuda en esta observación) las estructuras con forma de pera que corresponden a los peritecios o cuerpos de reproducción sexual del hongo.

Origen, desarrollo y control del Mal del Pie del Trigo

El Mal del Pie es parte del complejo de pudriciones radiculares del trigo en las cuales se incluye Fusariosis, Pitium, Rizoctonia y algunas especies de nematodos. No todas las pudriciones de raíces del trigo son causadas por el Mal del Pie e incluso podría darse el caso de que plantas de trigo muy dañadas en sus raíces no tengan ningún signo de este hongo. Este ascomicete es considerado un invasor de suelo, de momento que necesita de una planta huésped susceptible para sobrevivir, y un muy buen patógeno, es decir, causante de enfermedad, pero un mal saprófito. Esto último se refiere a que no es un buen competidor con otros organismos de mayor habilidad para utilizar los tejidos en descomposición.

Las especies más susceptibles son el trigo de pan, el trigo candeal, la cebada y entre las malezas se mencionan bromo, cebadilla y stipa. Entre las plantas resistentes está el triticale y centeno. Se consideran inmunes a la avena, maíz, lupino, lenteja, raps, maravilla y soja. La enfermedad se origina en el suelo contaminado, en donde existen focos de residuos agrícolas infectados. Este foco es de lenta movilidad y dependerá del manejo agronómico para que desaparezca, se mantenga, crezca y se expanda. La condición más desfavorable para el hongo es que el suelo contaminado sea cremado de sus residuos, especialmente si tenían trigo de pan, trigo candeal o cebada a término de cosecha, y luego se establezca un cultivo no susceptible como raps, el cual presenta dos acciones sobre el hongo. La primera es excluyente donde la acción benéfica de la raíz de la crucífera no susceptible relega al patógeno a su sobrevivencia saprofítica donde termina por perecer. El otro efecto es de índole químico–controladora, donde exudados de la raíz de la colza tendrían acción antagónica al desarrollo del hongo causante del Mal del Pie.

Las empresas de agroquímicos han realizado grandes esfuerzos para desarrollar productos fungicidas que, colocados en la semilla, ayuden a controlar el Mal del Pie. Hasta la fecha, ninguno de ellos ha demostrado realizar un control total, pero sí muestran un efecto positivo, especialmente en el rendimiento y calidad del grano cosechado. El agricultor por ningún motivo debe esperar que la acción de estos productos le permita realizar monocultivo de trigo en un suelo contaminado; pero en condiciones especiales le podría apoyar en una repetición de segundo año. También son altamente recomendables cuando se utiliza trigo como cabecera de rotación al romper una pradera antigua donde existían gramíneas como pasto ovillo, ballicas, festuca, poa o vulpia. Entre otros productos1, se puede mencionar los desinfectantes de semilla actualmente en uso comercial Triadimenol (Baytan - Bayer); Triticonazole (Real - Basf ; Reflex - Bayer); Silthiofam (Latitude – Monsanto) y se tiene en desarrollo el fungicida Fluquinconazole + Prochcloraz + Sales de Cobre (Galmano Plus - Bayer).

Conclusión

Podemos aminorar el daño del Mal del Pie del Trigo, siguiendo estos consejos:

1. Recordar que las enfermedades radiculares, como el Mal del Pie del trigo, no se pueden curar, sólo prevenir.

2. La base de un sistema productivo exitoso es la rotación de cultivos. No olvidar, como ejemplo, que las enfermedades del trigo no atacan al raps y las enfermedades del raps no atacan el trigo.

3. El manejo agronómico que incluye drenaje, fertilización balanceada según análisis de suelo, dosis de semilla adecuada, fecha de siembra de acuerdo a lo indicado por el creador de la variedad (todas ellas entre las consideradas Buenas Prácticas Agrícolas) favorecen el desarrollo de plantas sanas, libres de enfermedades, de buen rendimiento y calidad de grano.

4. Con todos sus problemas asociados, la cremación de los residuos, realizada con máximas precauciones, ayuda a aminorar los problemas de enfermedades en general y apoya a reducir el Mal del Pie en especial.

5. Se tienen resultados concluyentes de que el atraso en la fecha de siembra, dentro del rango recomendado para la variedad, reduce la incidencia de Mal del Pie.

6. Favorecer, cuando sea posible, el uso de la Siembra Directa o Cero Labranza dado que los focos de Mal del Pie se diseminan y se multiplican al picar los residuos infectados.

7. El uso de semillas desinfectadas con productos que tienen acción sobre el Mal del Pie, si bien no solucionan el problema completamente, ayudan a obtener cosechas más abundantes y sanas.