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IMPUESTOS AL AGRO

La
actual administración será recordada por haber prometido
que durante su mandato no subirían los impuestos, sin perjuicio
de lo cual ya se han verificado varias alzas, todas patrocinadas por
el Ejecutivo, como lo manda la Constitución Política del
Estado. En trámite parlamentario se encuentra el «royalty»
a la minería, y en estudio tal vez otras que el Gobierno estaría
pensando usar como instrumento en la campaña presidencial, igual
como lo hizo con éxito para sus objetivos, a fines de 1999, con
la reforma a la legislación laboral.
Cada vez que han subido los impuestos, por cierto con la aprobación
del Poder Legislativo, el Ministerio de Hacienda ha intentado justificar
la mayor carga tributaria. Fue así como cuando se subió
el impuesto a la renta de las empresas, inicialmente a 18% y nuevamente
este año a 19%, dijo que se trataba de compensar la reducción
del tributo que deben pagar los contribuyentes-personas de más
altas rentas. Después, cuando se subió el IVA desde 18%
a 19% fue porque se necesitarían recursos para financiar la reforma
de la salud (Auge). En el caso del «royalty» a la minería
actualmente en trámite, el impuesto se justificaría porque
se explota un recurso no renovable (como si fuera el único).
De
la misma manera, la idea de gravar adicionalmente los permisos de construcción,
el entusiasmo con que el Presidente Lagos acogió la idea de gravar
los movimientos internacionales de capitales (Tasa Tobin) y las alzas
de varios impuestos municipales, siempre se ha presentado erróneamente
como decisiones conducentes al bien común.
En
este contexto entra en vigencia el 1 de julio el nuevo avalúo
de unos 300 mil predios agrícolas. A partir de ellos se determinará
el mayor impuesto territorial (Contribuciones) correspondiente, y la
base imponible para los efectos de calcular el impuesto a la renta,
en el caso de los agricultores que declaran sobre la base de renta presunta.
Este gravamen, calculado sobre la nueva base, corresponderá pagarlo
por primera vez en abril de 2005.
La
justificación dada por el Gobierno para este mayor impuesto a
la agricultura es que hace mucho tiempo (más de 20 años)
que no se revalorizaban los predios agrícolas, sin perjuicio
que anualmente las contribuciones fueron reajustadas por inflación.
El
proceso de revalorización a cargo de Impuestos Internos es una
tarea difícil y no exenta de errores involuntarios, como ha quedado
de manifiesto en anteriores ocasiones. Por esto es recomendable que
los agricultores se informen del nuevo avalúo de sus predios
y demanden las explicaciones correspondientes cuando estimen que el
nuevo avalúo no corresponde.
Por
otro lado, los propietarios que actualmente declaran renta presunta
en lugar de renta efectiva determinada por la contabilidad, pueden encontrar
conveniente después de conocer los nuevos avalúos reestudiar
su situación y acogerse al nuevo sistema de contabilidad simplificada,
que es más simple y barato que la contabilidad tradicional.
ANDRES PASSICOT
Ingeniero
Comercial, Gerente General Gemines |