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Praderas en suelos arroceros
Patricio Soto Ortiz, Ingeniero Agrónomo, Ms.C.
Investigador INIA Quilamapu

La superficie de suelos arcillosos, mantenidos en rotación con arroz,
alcanza una superficie aproximada a las 150 mil há en la zona Centro-Sur
del país, de las cuales sólo entre 25 mil y 30 mil há son ocupadas
anualmente por el cultivo, quedando la diferencia para ser ocupada en
otra actividad productiva. Estos suelos son mantenidos por uno a dos
años con el cultivo de arroz, seguidos por otros 2 a 3 años con una
pradera natural para volver nuevamente al arroz.
La pradera natural es de muy baja producción, de mala calidad y, además
de un período muy corto de producción, concentrada entre los meses de
septiembre y diciembre. La pérdida de fertilidad y las condiciones de
inundación del cultivo del arroz no han permitido la regeneración de las
especies existentes en los suelos vírgenes de características similares
de la zona.
Otras condiciones que agravan el problema en la producción de forraje de
estas praderas es la permanencia de pretiles y huellas dejadas por la
maquinaria de cosecha directa. Los suelos compactados impiden el
desarrollo de raíces en profundidad, dando como resultado que las
plantas tengan una menor tolerancia a la sequía, agravada por los
rápidos cambios de exceso de agua a sequía que ocurren en estos suelos.
A pesar de las dificultades señaladas, existen alternativas forrajeras
para diferente disponibilidad de agua y sistemas ganaderos que permitan
un mejor uso y conservación de estos suelos.
Alternativas forrajeras para suelos arroceros en condiciones de secano.
a) En rotación con arroz
Siendo el agua una limitante para toda la zona, no es posible ocupar
estos suelos con alternativas que compitan con el arroz por el agua,
salvo que fueran económicamente competitivas. En el caso de que el agua
alcance exclusivamente para el cultivo del arroz, se debe pensar sólo en
praderas de secano. En este caso, una vez cosechado el arroz se puede
sembrar sobre el rastrojo leguminosas anuales de resiembra que per-
mitan mantener una pradera por 2 a 3 años, seguida por un año de arroz,
lo cual se alternaría por iguales períodos hasta que se determine que es
necesario repetir la siembra. Esta práctica se introdujo por Corfo en la
década del 60, utilizando el trébol subterráneo Yarloop y realizando
algunas siembras demostrativas por avión, práctica que es habitual en
rotaciones de este tipo en Uruguay y otros países. Sin embargo, en Chile
por diferentes circunstancias (tenencia de la tierra, sistema de
medierías, etc.) esta práctica no fue adoptada por los agricultores. En
nuestras condiciones, aunque no evaluada científicamente, se puede
recomendar la siembra de las siguientes especies y variedades para esta
condición: Trébol Balanza var. Paradana 4 kg/há; Trébol subterráneo var.
Goose 12 kg/há.
La semilla debe ser inoculada y, en lo posible, peletizada para adquirir
más peso y depositarse sobre el rastrojo del arroz, además de corregir
las deficiencias nutritivas, especialmente de fósforo y de acidez, con
aplicación de fertilizantes y enmiendas. La siembra debe hacerse al
voleo inmediatamente cosechado el arroz.
Suponiendo que se decide sacar un sector del predio de la rotación con
arroz y establecer una pradera de secano, se deberá iniciar con una
preparación de suelo que implique borrar pretiles, subsolar y nivelar,
para lo cual se puede acceder a subsidios específicos otorgados por el
Servicio Agrícola y Ganadero para esas condiciones de suelo. Es
imposible hacer todas estas labores inmediatamente cosechado el arroz,
por lo tanto, lo ideal antes de establecer la pradera definitiva es
hacer un cultivo de cereal o suplementario, como avena-vicia, que
permita cosechar forraje y dejar el suelo sin residuos y permitir una
adecuada preparación de suelo antes de sembrar una pradera de alto costo
inicial, pero de duración indefinida si se mantiene con un buen manejo.
Para esta condición se puede recomendar: Falaris Holdfast o Sirolan 10
kg/há; Trébol Balanza var. Paradana 4 kg/há; Trébol subterráneo var.
Goose 12 kg/há.
La siembra debe hacerse con máquina cerealera con anexo forrajero con
falaris en líneas separadas a 60-70 cm, para permitir una menor
competencia a las leguminosas. Éstas pueden sembrarse al voleo y
repartiendo el fertilizante fosfatado en partes proporcionales en la
máquina y al voleo, además de otros fertilizantes que indique una
análisis de suelo previo. El nitrógeno debe ser localizado con la
máquina para el mejor aprovechamiento de la gramínea.
Su fecha de la siembra debe realizarse temprano en otoño con una buena
preparación de suelo y la inclusión de carbonato de calcio, para
corregir los problemas de acidez.
Alternativas forrajeras para suelos arroceros en
condiciones de riego.
Las alternativas que se proponen son para aquellas condiciones en que el
agricultor decide cambiar definitivamente de rubro y dedicarse
exclusivamente a la producción animal o, al menos, en una parte del
predio. Para ello, las recomendaciones de preparación de suelo y de
rotación, previa a su siembra, son las mismas señaladas para la siembra
de praderas de secano sin rotación con arroz.
a) Praderas de pastoreo
En praderas permanentes para pastoreo se recomienda la mezcla en base a
trébol blanco y gramíneas, en las dosis y variedades siguientes: Trébol
blanco Will 4 kg/há; Festuca Excella, Manade o Fawn 15 kg/há.
Las variedades se indican en orden de preferencia. Otras mezclas
recomendadas, al existir mejores condiciones de suelo, son Trébol blanco
Will o Ladino 4 kg/há; y Ballica perenne Quartet, Aries, Nui o Santa
Elvira 20 kg/há.
Es aconsejable el uso de semilla de trébol peletizada para asegurar una
mejor nodulación de la leguminosa. Su siembra debe hacerse temprano en
otoño.
b) Praderas de corte.
Los requerimientos para la suplementación del ganado en el período
invernal pueden suplirse a través de la siembra de praderas con especies
que permitan la conservación de forrajes.
Una de las especies que ha presentado una buena adaptación a estas
condiciones es la Lotera de hoja ancha, especie perenne de bajos
requerimientos en fertilidad y con resistencia a condiciones de drenaje
restrictivo, no siendo necesario corregir los problemas de acidez del
suelo. La recomendación es: Lotera San Gabriel o Quimey 10 a 12 kg/há.
Otra especie para estas condiciones, pero con duración máxima de 2 años,
es el trébol rosado, pero con mayores exigencias en relación a
fertilización y de acidez que la Lotera. (Trébol rosado Redqueli o
Quiñequeli 12 a 15 kg /há).
En sistemas de producción más intensivos se puede recurrir a la siembra
de maíz para ensilaje, con resultados aceptables, pero para ello se debe
elegir los suelos más profundos del sector.
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