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Programa Pro Competitividad (PROCOM)
Carne Bovina:
“Desafíos y Potencial Exportador”

Identificadas por estudio sobre el sector de la carne bovina “Desafíos
y Potencial Exportador” realizado por la Corporación de Fomento (CORFO),
la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AMCHAM), la Sociedad de
Fomento Fabril (SOFOFA), McKinsey & Company, y con la colaboración
especial de la Fundación Chile establece que la productividad del
sector primario (crianza y engorda) podría verse incrementada en seis
veces mientras que el sector faena y elaboración se podría duplicar.
Según el análisis, actualmente no hay una adecuada preparación de la
industria para exportar carnes, esto básicamente porque existe una
baja masa ganadera en el país que cumple con los requisitos sanitarios
de exportación (5% del total), aún no se establece un sistema de
trazabilidad que asegure el control sanitario para exportar y todavía
no se cuenta con la certificación necesaria y por último existen
ineficiencias en la supervisión y control a lo largo de la cadena.
Capturar oportunidades
De acuerdo a Richard Diego, Presidente de AMCHAM, Chile tiene ventajas
comparativas y un potencial exportador muy atractivo respecto de
países de larga tradición ganadera, pero con problemas sanitarios
serios, debido a que está libre de una serie de enfermedades que
afectan a los animales bovinos.
Respecto de lo anterior, el estudio propone cuatro puntos
fundamentales para capturar las oportunidades de mejora en la
productividad del sector.
Como punto de partida, establece que es básico lograr la coordinación
y asociatividad en el sector. Segundo definir e implementar sistemas
de control sanitario y calidad para cumplir con los estándares
internacionales: especialmente trazabilidad y requisitos pedidos por
el FSIS (Food Safety and Inspection Service del US. Department of
Agriculture) a través de la fiscalización del SAG. Tercero
implementar, mejores prácticas productivas, financieras y de
comercialización; tanto en el manejo de praderas y fertilización como
en instrumentos financieros, y en prácticas de control de gestión y
comercialización en base a mercados objetivos. Como cuarto punto,
enfatiza que es fundamental capacitar e impulsar el “foco exportador”
en el sector, de forma de implementar prácticas y dirigir los
esfuerzos hacia mercados externos de mayor rentabilidad.
Las exportaciones actuales de carne están concentradas en pocos
actores (70% del total en dos empresas) y los destinos no parecen ser
los más atractivos en términos de precios y cantidad demandada.
Asimismo, sólo un 1% de los predios en Chile son PABCO (predios
agrícolas bajo control oficial) y cumplen con las exigencias para
exportar. Esto se traduce en que sólo un 5% de los animales del país
son exportables.
Para desarrollar el potencial exportador el estudio señala que será
clave incrementar el número de animales aptos para ser exportables.
Además acelerar la implementación de un sistema de trazabilidad
(origen y movimiento de animales, control de medicamentos y
alimentación) a nivel país que cumpla con los requisitos para
exportar.
Finalmente, destaca que mejorando las prácticas de manejo de praderas
se podría incrementar la producción actual de carne por hectárea en
Chile entre 4 y 5 veces. Entre las prácticas de productores eficientes
se encuentra: la rotación intensiva de animales con “match” de
crecimiento de praderas y alimentación del animal para reducir el uso
de silo, uso de cercos eléctricos para el pastoreo de los animales, la
fertilización de praderas (genera hasta 16.000 kgs/ há de materia seca
vs. 4.000 kgs/ há, y por último la capacitación de los empleados y
gestión activa de los costos de producción.
Principales iniciativas emergentes de mejora
Juan Claro, Presidente de la SOFOFA, piensa que; “las conclusiones a
que se ha llegado tras el análisis son que, lejos de partir de cero,
hay una actividad naciente exportadora de carnes y que ha desarrollado
toda la cadena de valor desde el campo a la “góndola” de un
supermercado a miles de kilómetros de distancia. Ahora lo que se
requiere es reforzar los esfuerzos individuales para que las
externalidades positivas que se generan en cada una de las etapas
permita que nuevos inversionistas y empresarios se incorporen a esta
actividad que es remunerada con un muy buen retorno”.
El estudio identificó temas específicos a desarrollar en tres ámbitos
de acción con el objetivo de incrementar la productividad del sector
de carnes bovinas y al mismo tiempo desarrollar el potencial
exportador del país.
El primero dice relación con el plano regulatorio y normativo. Al
respecto, enfatiza que es fundamental acelerar el desarrollo de un
sistema de trazabilidad a nivel país; impulsar un sistema de control
sanitario para los puntos críticos de la cadena, falta conseguir la
aprobación del SAG y acordar con las plantas la lista de puntos
críticos a ser controlado; y reglamentar el uso de instrumentos
financieros que impulsen inversiones en el sector. Entre las
principales inversiones inmediatas destacan: fertilización,
capacitación, compra de insumos, entre otras.
El segundo tema tiene que ver con lo sectorial. Aquí se indica que es
básico desarrollar una asociación o potenciar una de las existentes
para integrar y representar todas las etapas de la cadena. Actualmente
no existe una instancia que reúna y capture las opiniones de todos los
actores y los coordine en función de un objetivo común. Asimismo,
impulsar la asociatividad de los productores y la definición de una
visión y estrategia exportadora a nivel sectorial. Esta estrategia
debe ser apoyada con oficinas de representación en el exterior, que
permitan desarrollar los productos y una imagen de marca chilena y
coordinar esfuerzos para impulsar la capacitación y transferencia de
investigación y desarrollo: falta mejorar la forma de transferir los
conocimientos adquiridos en investigación y desarrollo a los
productores.
El tercer tema está relacionado con los productores y plantas
industriales. El estudio al respecto dice que es muy importante
aumentar la cantidad de bovinos aptos para la exportación. Para ello
es substancial que las empresas elijan el mercado objetivo y cumplan
con los requisitos que éste exige; implementar las mejores prácticas
en el manejo de praderas y sistemas de engorda (los rendimientos
actuales en términos de toneladas por hectárea son muy bajos y pueden
ser incrementados significativamente a través de la implementación de
buenas prácticas en el manejo de praderas y sistema de engorda) y
finalmente adaptar las plantas faenadoras para lograr certificación
FSIS, actualmente sólo dos plantas cuentan con certificación para
exportar.
Principales conceptos detrás de las oportunidades
En el sector primario el estudio establece que son fundamentales tres
mejoras:
Manejo de praderas: supone el incremento en el número de animales por
hectárea, fundado en un mejor manejo de praderas y rotación de
animales.
Escala y organización: asume un incremento en el número de animales
por empleados.
Ganado con calidad de exportación: supone un incremento en los precios
de la venta de los animales, a través de un traspaso de renta desde
las plantas a los productores por el hecho de conseguir mejores
precios a través de las exportaciones de carne.
Asociatividad: asume una disminución de los costos de producción
mediante un incremento en el poder de negociaciones de los
productores.
Respecto del sector faena, el estudio señala:
Escala: asume una disminución en los costos de producción debido al
alcance de una mayor escala productiva.
Carne con calidad de exportación: supone un incremento en los precios
de venta de la carne producto de los mejores precios alcanzados por
las exportaciones.
Automatización y organización: considera un incremento en el número de
animales faenados por empleados producto de un rediseño de los
procesos y funciones productivas.
Tamaño del animal: considera una mayor eficiencia producto de un
incremento en el peso del canal.
Impacto esperado del TLC Chile - EE.UU. en el sector
Otro punto tratado por el estudio dice relación con el TLC entre Chile
y EE.UU.
De acuerdo a Gonzalo Larraguibel, socio de Mc Kinsey & Company: “Como
resultado del análisis, Chile tiene la oportunidad de mejorar
sustancialmente las exportaciones a EE.UU. y la productividad del
sector, multiplicando por seis la productividad de la etapa primaria
(crianza y engorda) y más que duplicando la de la etapa industrial”.
Según Donald Long, (GL Services; ProCarne): “EE.UU. es un mercado muy
interesante principalmente porque es un mercado grande, diversificado,
estable, con buenos precios y altas exigencias”.
Al respecto, cabe destacar que EE.UU. es el principal importador de
carne en el mundo, seguido de Japón. Actualmente importa carne de
Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Uruguay, Argentina y Costa Rica.
Impacto arancelario:
El TLC entrega a la carne de vacuno chilena acceso sin aranceles ni
cuotas al mercado norteamericano a partir del 1 de enero del 2007. En
términos de sus competidores iguala el tratamiento arancelario de los
productores chilenos con el de los canadienses, mexicanos y caribeños
y otorga una leve ventaja con respecto a los australianos,
neozelandeses, argentinos, uruguayos y el resto de los países.
Impacto no arancelario:
El TLC entrega una gran oportunidad a los productores chilenos, al ser
un agente catalizador del proceso de certificación para poder exportar
carne bovina al mercado estadounidense. Actualmente el FSIS está en
conversaciones con el SAG y plantas individuales para concluir el
proceso de certificación y empezar a exportar alrededor de octubre del
2005.
Regulaciones para exportar carnes a EE.UU.
Al respecto, el estudio establece cuatro puntos:
1.- Se requiere la aprobación del FSIS del USDA. En el proceso de
aprobación este organismo puede exigir la implementación de HACCP (Hazard
Análisis and Critical Crontrol Points) y otros estándares de calidad
de producción.
2.- En términos de la carne producida, EE.UU. permite el uso de
anabólicos en los animales, prohibiendo su presencia en la carne, y
exige trazabilidad a nivel del rebaño.
3.-Las calificaciones de carne USDA no pueden ser utilizadas en carnes
producidas en el extranjero. Esto explica en parte la baja presencia
de carne de alta calidad en las importaciones estadounidenses.
4.- Se exige señalar el país de origen de la carne en los envases para
el consumo.
Actualmente, Chile no exporta carnes a EE.UU. Los preparativos para
que cumpla con los requisitos y exigencias generales para exportar
carne bovina a ese país están en proceso. Un gran beneficio para Chile
es su ventaja comparativa natural de ser un país libre de fiebre
aftosa y vaca loca.
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