EDITORIAL



Un Quinquenio Exitoso

Las últimas cifras dadas a conocer por el Banco Central en materia de actividad económica muestran que el sector silvoagropecuario creció 7,0% durante 2004.Este excelente resultado se suma a los alcanzados en los cuatro años inmediatamente anteriores, todos por encima del 4,5%, para promediar un crecimiento anual de 5,7% durante el quinquenio.Mirado estos resultados respecto del crecimiento de la economía en su conjunto se concluye que en todos y cada uno de esos años el crecimiento del sector silvoagropecuario fue mayor, pasando a ser parte del selecto grupo de actividades más dinámicas que han impulsado el crecimiento del país en el último tiempo.

Cinco años parecen un período suficientemente largo como para intentar sacar algunas conclusiones sobre las razones que explicarían estos buenos resultados, tomando en cuenta que en cuatro de ellos el crecimiento global fue muy pobre y sólo en 2004 se obtuvo un resultado satisfactorio que se extenderá al 2005.

En primer lugar cabría señalar que de acuerdo con los análisis hechos por el Banco Central el buen crecimiento silvoagropecuario se manifiesta prácticamente en todas las líneas de producción, incluyendo los denominados cultivos anuales que en algún momento se temió podrían desaparecer ante la masiva llegada de productos importados.Es verdad que el mecanismo protector de las bandas de precios y otros siguen vigentes, y se mantendrán todavía por algunos años, sin embargo también es forzoso reconocer los significativos aumentos de productividad alcanzados en el cultivo de algunos cereales como el maíz y el trigo que actualmente les permite competir en buena forma con sus similares importados.

Con el subsector agrícola sustituidor de importaciones que ya no parece temer tanto como antes a la apertura comercial, el horizonte se vislumbra más despejado para el sector silvoagropecuario que sigue cifrando sus expectativas de éxito en un vigoroso desarrollo de sus exportaciones.Ya no son sólo los productos del bosque y la fruta los más dinámicos como lo fueron antes, sino también varios agroindustriales como el vino, los lácteos, las conservas de diverso tipo, los pecuarios como la carne de ave, la carne de cerdo, y la carne bovina, y otro sinnúmero de productos que hace unos años ni siquiera se pensaba que podrían exportarse.

Ciertamente que en valor y en volumen algunos de los rubros anteriormente mencionados no alcanzan ni de cerca los niveles de los más tradicionales, es por esto que hablamos sólo de un quinquenio exitoso del sector agropecuario y no de que éste haya alcanzado su pleno desarrollo.Para esto faltan todavía varios años, pero es estimulante constatar que las posibilidades de lograrlo realmente existen si se continúa por la senda del último quinquenio.

Amenazas al crecimiento existirán siempre, desde las decisiones erradas de los responsables de la política económica hasta las oscilaciones a veces caprichosas de los mercados, de aquí la importancia de velar por que se mantengan las condiciones favorables para el crecimiento silvoagropecuario, en tanto ellas sean compatibles con las que permitan el desarrollo de las restantes actividades y el mayor bienestar de las personas.

En los últimos tiempos no cabe duda que el entorno macroeconómico ha sido favorable para el surgimiento del sector.Un precio del dólar relativamente alto ha estimulado el desarrollo de las exportaciones al mismo tiempo que ha protegido a los sustituidores de importaciones.Los intereses francamente bajos han impulsado la reestructuración de los pasivos y posibilitando el acceso a nuevos créditos.La fuerte disminución de los aranceles ha abaratado el costo de los bienes de capital y la consiguiente introducción de nuevas tecnologías.

Todo lo anterior puede explicar parte del exitoso quinquenio que comentamos, pero hay que estar preparados para el escenario que viene, dónde muy probablemente con la sola excepción de los aranceles que continuarán bajando tanto dentro como fuera de Chile, las restantes variables se moverán en dirección menos favorable.Es de esperar que los cambios sean graduales para no detener el progreso que hemos visto recientemente en el sector silvoagropecuario.

Andrés Passicot
Ingeniero Comercial, Director Gemines