Concentracion de partos para aumentar
el peso de los terneros en la crianza

En los sistemas modernos de crianza bovina las metas productivasapuntan a que al menos la mitad de las terneras destetadas puedan ser cubiertas entre los 15 a 16 meses de edad, para que puedan parir a los 24 a 25 meses de edad en promedio. Para esto los pesos de los terneros al destete deben ser lo más altos posibles, en función del peso de la madre, por lo que es fundamental la concentración de partos, de acuerdo a la curva de pastos.

CRIANZA EN PRADERAS

Siendo la pradera la base alimenticia de la ganadería, es importante conocer los aspectos básicos que la caracterizan.

En condiciones de secano, las producciones de las praderas tienen una marcada distribución de materia seca, reflejo de las condiciones climáticas imperantes, lo cual es similar para todas las praderas permanentes y de rotación corta, con sólo pequeñas variaciones.

En estas praderas siempre, la mayor producción y calidad se alcanza en los meses de primavera, distinguiéndose algunas variaciones de acuerdo a la localidad. Así, en la IX Región entre el 56% y 65% de la producción total se obtiene en los meses de septiembre a diciembre. En la X Región la concentración de la producción de las praderas en primavera se sitúa en los rangos de 47 a 61% del total anual, según el tipo de praderas y su ubicación geográfica. Como contraste, en verano e invierno se observan las menores tasas de producción de pasto.

Esta situación obliga a conservar forraje en primavera para suplementar a los animales y cubrirlos déficit alimenticios producidos en la pradera durante el verano, otoño e invierno, como también, a concentrar los partos en primavera para mejorar el peso de los terneros al destete.

REQUERIMIENTOS DE LA VACA DE CRIA

Las necesidades de alimentación de la vaca de crianza a través del año son diferentes y dependientes del estado de producción en que se encuentre. Por esta razón no es necesario que consuma la misma cantidad y calidad de alimentos durante todo el año.

En las vacas de crianza los máximos requerimientos nutritivos, de materia seca, proteína cruda, energía metabolizable, calcio y fósforo se tienen durante la lactancia, en los primeros 3 a 4 meses después del parto. En ese momento lasvacas de razas de carne y doble propósito mantienen, todavía, altos los requerimientos debido a la producción de leche, cuyo máximo se alcanza a los 60 días después del parto. En forma adicional se encuentran en el proceso de recuperación de la condición corporal perdida durante el invierno, que les permitirá entrar en celo y luego acumular grasa (Cuadro 1).

Posteriormente, los requerimientos de producción disminuyen notablemente debido a la disminución normal de la producción de leche y necesidades de recuperación de condición corporal, observándose los requerimientos más bajos del año. En una condición reproductiva normal este período corresponde al segundo tercio de la preñez, que se inicia con los 6 meses post parto.Con el avance de la preñez los requerimientos aumentan, especialmente cuando se acercan al parto.

Considerando que las praderas tienen las máximas producciones de materia seca y de mayor calidad en los meses primaverales, y que las vacas tienen los mayores requerimientos durante la lactancia, a los tres a cuatro meses después del parto, se hace necesario compatibilizar ambos eventos. De esta manera surge el manejo de concentrar los partos de acuerdo con la curva de producción de la pradera.

INICIO DE PARTOS

De acuerdo a lo señalado, la norma de manejo adecuada para las vacas de crianza es programar las pariciones al inicio del crecimiento de los pastos, lo que en la VIII, IX y X Región se presenta desde fines de julio a inicio de agosto. En esta época la producción de la pradera es aún baja comparado con los meses siguientes, pero es adecuada para la vaca parida que ha dejado de tener el requerimiento de gestación y cuyos requerimientos iniciales de lactancia son aún bajos. Desde el punto de vista del ternero el consumo de leche en su primer mes de vida es bajo y el de forraje es prácticamente nulo, debido a que todavía no se ha desarrollado como rumiante.

Con el avance de la primavera la pradera aumenta gradualmente la producción y las vacas pueden aumentar el consumo de pasto y su producción de leche, que alcanza su mayor expresión alrededor de los 60 días de la parición. En este momento los terneros tienen mayor capacidad para consumir la producción de leche de sus madres y del pasto de la pradera, debido al desarrollo de su capacidad de rumiante. Esta situación coincide con el período de mayor producción de las praderas de los meses de octubre y mediados de noviembre.

FIN DE PARTOS Y PESOS AL DESTETE

En la crianza bovina de carne es recomendable que el período de las pariciones no exceda de 60 días. Si el inicio es fines de julio, el término de las pariciones debería ser fines de septiembre, debido a que los terneros nacidos más tarde exhiben los menores pesos al destete y su desarrollo y crecimiento posterior son menores al resto. Así, los terneros nacidos en la segunda quincena de julio pueden presentar hasta 70 kg de mayor peso al destete, respecto a los nacidos en la primera quincena de octubre, tal como queda demostrado al analizar una serie histórica de nacimientos de terneros de vacas mayores a tres años en el Centro Regional de Investigación INIA Carillanca en la IX Región.En las terneras las diferencias pueden alcanzar hasta 50 kg en el mismo período.

El menor peso que alcanzan al destete está directamente relacionado con la menor cantidad y calidad de pastos, que disponen los terneros nacidos tarde y sus madres provocada por la característica « sequía» de verano que presenta el secano del sur del país, a partir de mediados de diciembre. Bajo estas condiciones, las vacas paridas en octubre alcanzan su mayor producción de leche a fines de noviembre y sólo pueden mantener esta producción en altos niveles hasta fines de diciembre cuando la pradera baja su producción y calidad por efectos de la baja pluviometría.Así, los terneros disponen de dos meses menos de leche de su madre y de pradera de calidad, respecto de los nacidos más temprano, lo que afecta su crecimiento y desarrollo.

ENCASTE

En términos generales y en función a lo expuesto anteriormente, para la VIII, IX y X Región, el encaste debe comenzar en la segunda quincena de octubre, debiéndose prolongar por 60 a 70 días. Esta concentración de las cubiertas permite un mejor manejo del vientre en gestación y la obtención de terneros de desarrollo y peso uniforme al destete.

A encaste pueden entrar todas las vaquillas que a la edad de 15 - 16 meses tengan un peso superior a 300 kg, si son de raza especializada en producción de carne y de peso superior a 330 kg si son de razas de doble propósito, y las vacas que no presenten problemas reproductivos después del parto, una vez realizado el examen ginecológico.

A los 60-90 días de haber finalizado el encaste, debe realizarse un control de gestación (diagnóstico de preñez) con el propósito de detectar los vientres que no han quedado preñados para proceder a su eliminación y evitar de esta manera que compitan por alimentación con los animales cubiertos durante el otoño e invierno.

DESTETE

El destete debe realizarse en los meses de marzo y abril, o antes con edades de los terneros entre los 6 a 8 meses y no mayores, con el propósito de permitir que la vaca preñada se recupere antes de entrar a invierno y así estará en mejores condiciones para responder a los requerimientos del final de gestación, iniciar la lactancia, entrar en celo y preñarse sin demora la próxima estación.

Los pesos óptimos esperados para los terneros, siempre, deberán relacionarse con el peso de las vacas, al momento del destete. Una buena meta para razas de carne es tener pesos de terneros superiores al 40 e idealmente de 50% del peso de las vacas, al momento del destete. Así, vacas de 400 kg deberían destetar terneros de 200 kg y vacas de 450 destetar de 225 kg, etc.

Con razas doble propósito debería esperarse terneros de mayor peso, relacionado con el peso de la madre, debido a su mayor condición lechera, aunque con carga animal por hectárea proporcionalmente inferior. En este sentido la concentración de partos, también, facilita la obtención de mejores relaciones de peso de terneros y peso de las madres.