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Mejoramiento de fertilidad en suelos de viñedos

Hugo F. González P.
Ingeniero Agrónomo
Departamento Técnico  Geoandina S.A.

Para poder  desarrollar una agricultura competitiva y sustentable en el tiempo, es necesario que los productores  aumenten la rentabilidad de los diferentes productos  que elaboran, ya sea a través de la incorporación de un valor agregado, un uso más intensivo de los recursos disponibles, la incorporación de nuevas tecnologías que permitan aumentar los rendimientos tanto en cantidad como en  calidad, lo que ayudará a disminuir los costos directos de producción mejorando de esta forma la rentabilidad.

La industria del vino ha tenido un importante desarrollo durante los últimos años, tanto en cantidad como calidad. Uno de los factores que han favorecido este desarrollo está en la incorporación de nuevas tecnologías, se consideran las mejoras en los procesos de vinificación, la denominación de origen (Terroir),  la introducción de nuevas variedades de uva vinífera, de mayor rendimiento y que se adapten a las condiciones edafoclimáticas de los diferentes valles de la zona central de Chile y que además permitan acceder a nuevos mercados de mayor consumo y poder adquisitivo. A nivel del suelo, se considera la corrección de la acidez, y de la estructura de suelos, factores gravitantes en la calidad final de la uva que se cosechará, un incremento de los niveles de fósforo, magnesio, boro y zinc por mencionar sólo algunos nutrientes.

A su vez la acidez de los suelos producirá anormalidades en el crecimiento de las hojas de las plantas de vid, clorosis causada por bajas concentraciones de magnesio y calcio, necrosis marginal por acumulaciones de hierro y/o manganeso a nivel foliar, uvas con altas concentraciones de potasio que a su vez darán origen a vinos con pH muy inestable, deficiencias de fósforo, potasio, boro, zinc y toxicidad por hierro y manganeso.
Se deberá considerar que en general en la mayoría los suelos en donde hoy día están establecidos los viñedos en los diferentes valles de la zona central, además de presentar problemas de acidez y de estructura, también presentan bajos niveles de calcio, magnesio, azufre, boro y zinc; elementos que en muchos casos hasta la fecha, no se les ha prestado la debida atención, y que son fundamentales para producir rendimientos rentables de uva vinífera por hectárea acordes a la calidad de vinos que se desea.

Estos nutrientes también juegan un rol esencial en la obtención de la calidad de la uva que se producirá, y que se verán reflejados en mayores niveles de azúcares, tanto los azúcares reductores y no reductores, sólidos solubles; contenido de carbohidratos, proteínas, aminoácidos, aromas y vitaminas de las uvas cosechadas, ácidos orgánicos, etc., o que finalmente repercutirá en la obtención de una mayor proporción vinos finos y Premium  que permitirá acceder a nuevos mercados cada vez más exigentes en calidad y obtener así mejores precios al lograr un producto de calidad superior, con características únicas del lugar que les dio origen.

Todos los nutrientes, ya sean macronutrientes como: el nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre o micro nutrientes como el boro, cobre y, zinc son necesarios para un correcto balance en la nutrición de las diferentes variedades de uva vinífera. La ausencia de uno u otro provocaría un desbalance no sólo en el sistema fisiológico de las plantas, sino también en el sistema del suelo y medio ambiente.  Así por ejemplo: Las deficiencias de magnesio se manifestarán como defoliación prematura de los viñedos durante el verano.

Aquellos viñedos que presentan bajos niveles de magnesio en el suelo y  niveles medios a altos de potasio, generarán un desbalance nutricional en las uvas cosechadas, que finalmente se manifestará durante el proceso de vinificación en una difícil estabilización de la acidez de los mostos, como consecuencia del desbalance entre ambos elementos. La deficiencia de boro provoca una disminución en los rendimientos, ya que afecta directamente sobre la incidencia de corrimiento de los racimos de uva,  una menor producción de jugo en las bayas. También a nivel de campo producirá un acortamiento de los entrenudos,  crecimiento en zigzag,  y brotes achaparrados.

La deficiencia de zinc en vid se presenta con el estrechamiento de hojas, clorosis intervenal, formación de hojas en roseta, moteado a lo largo de la vaina de la hoja y desarrollo anormal de las yemas frutales. Variedades como Carménere, Malbec  y  Merlot son altamente exigentes en zinc.