Comercio
 

ELABORACION DE JABONES CON LECHE DE CABRA

Marisol González Yáñez, Ingeniero Agrónomo, M. Phil., CRI – La Platina (INIA)

 Se denomina “jabón” a la mezcla de sales alcalinas de los ácidos grasos (especialmente palmítico, esteárico y oleico). Se forma mediante la acción de las disoluciones en agua o alcohol caliente de los álcalis cáusticos sobre las grasas o bien sobre los ácidos grasos.

En general, los subproductos de origen animal son la base de la actual producción de jabones de tocador. En términos simples, son elaborados de grasa animal refinada que más la adición de una base (como hidróxido de sodio) sufre el proceso químico de saponificación.

La historia del jabón es muy antigua en el mundo y su uso se remonta a los primeros siglos de la era cristiana. Las primeras nociones del jabón proceden de los escritos de Plinio, quien relata que los galos los preparaban con cenizas de plantas y grasas de cabra y aunque inicialmente los emplearon como cosméticos, luego los aplicaron para lavar. Más tarde en el siglo X, la industria del jabón alcanzó gran auge en algunas ciudades europeas (Marsella en Francia; Alicante en España; y Savona, Venecia y Génova en Italia). Sólo hacia la mitad del siglo XVI comenzó a desarrollarse esta industria en Inglaterra y a inicios del siglo XIX logró un gran auge en Alemania. En Chile incluso en los años cincuenta en la XII Región del país, cuando no existían los detergentes, algunas familias descendientes de españoles fundían la grasa proveniente del consumo de ovinos, le agregaban soda caústica y azul de ultramar, obteniendo de esta forma un jabón artesanal bastante rústico, pero que cumplía las funciones de detergente para el remojo y posterior lavado de la ropa y de vajilla.

La elaboración de jabones con leche de cabra constituye una alternativa para pequeños productores en diversas regiones del país, incapaces de cumplir las actuales normas de higiene y calidad bacteriológica que exige la legislación chilena para la producción y venta de lácteos para el consumo humano. De esta forma, al emplear leche de cabra para elaboración de jabones finos de alta calidad, mediante el proceso de saponificación, se soluciona el problema, transformando la leche en un producto inocuo para la salud de los consumidores. Esta misma premisa fue utilizada exitosamente por la autora para la elaboración de jabones con leche de oveja a nivel de pequeños productores del secano de la VI Región en un proyecto ejecutado el año 2001.

La transformación de leche en jabón de alta calidad no es sólo una innovación nacional. Así en algunos países europeos se elaboran jabones con leche de vaca (Suiza) o de cabra (Grecia). Ello se debe fundamentalmente al gran contenido en materia grasa de ésta y a sus especiales efectos benéficos en la piel. (Cuadro 1).

Cuadro 1.- Composición química de la leche de cabra y otras especies domésticas.

Especie

Sólidos Totales(%)
Materia Grasa (%)
Proteína Total (%)
Caseín (%)
Lactosa (%)
Cenizas (%)
Vaca 12,4 3,8 3,6 3,1 4,6 0,8
Oveja 18,2 7,3 5,5 4,5 4,8 0,9
Cabra 13,0 4,3 3,6 2,9 4,3 0,8
Fuente : Kervina et al. (1981).

Al igual que en vacas lecheras, la composición de la leche de cabra varía en sus porcentajes de proteína y de materia grasa en forma inversa a la producción diaria. Vale decir, estos componentes disminuyen en el punto más alto de la lactancia, para aumentar a medida que la lactancia disminuye. Sin embargo, aun cuando su contenido proteico y en materia grasa son similares a la leche de vaca, la estructura proteica y grasa son diferentes. La leche de cabra posee mayor contenido de ácidos grasos de cadena corta y larga y glóbulos de grasa de tamaño menor, dando una mejor dispersión y homogeneidad, aspecto favorable para la elaboración de jabones. Además, la leche de cabra posee 13 % más calcio, 25% más vitamina B-6, 47% más vitamina A , 134% más potasio y 350% más niacina que la leche de vaca. También posee un mayor contenido de minerales (Cl, Cu, Mn y Se).

Es posible extraer leche durante la lactancia a cabras de cualquier raza sin afectar el desarrollo del cabrito ni de la madre. En mellizos no es recomendable, excepto si éstos son alimentados en forma especial. De esta forma, se transforma la leche natural de cabra en un producto elaborado : jabón fino de alta calidad, orgánico, ecológico y que al igual que el de leche de oveja presenta las siguientes características :

Es un jabón de muy buena calidad elaborado con leche natural de cabra.

Este jabón limpia el cutis y humecta la piel, dejándola suave y tersa.

Tiene efecto restaurador de la piel al ser absorbidos fácilmente los nutrientes de la leche a través de la piel, especialmente humedad, proteínas, vitaminas y minerales.

Es un producto hipoalergénico por las trazas de Alfa-S-caseína que contiene, muy inferior a la de otros jabones y que en cantidades más altas causan alergias cutáneas en muchas personas. Por ello es altamente recomendado para un alto porcentaje de gente con alergias o problemas dermatológicos de diversa índole.

Es elaborado sin colorantes y con aditivos, aromas o esencias todas naturales (almendras, afrecho de avena, eucaliptus, harina de maíz, lavanda, limón, miel, etc.) para mantener sus características de producto natural o artesanal.

En primera instancia, el mercado para este tipo de jabones son tiendas especializadas en productos orgánicos y naturales que están proliferando en nuestro país, dada la creciente demanda del público por este tipo de producto.

La transformación de la leche de cabra, hoy día de bajo precio, en un producto elaborado de alto valor como los jabones, implica una diversificación de la producción caprina. Ello trae consigo una agregación de valor, y además la posibilidad de obtener ingresos adicionales.

Actualmente en el país se importan jabones de leche de cabra y otros productos cosméticos, comercializados a altos precios y que el estrato consumidor ABC1 está dispuesto a cancelar. Sin embargo, con la actual tecnología disponible en Chile y con la disponibilidad tanto en leche de cabra como en otros ingredientes naturales, es perfectamente posible confeccionarlos. Además, cabe destacar que la producción artesanal de jabones empleando leche de cabra retiene la glicerina producida en forma natural en el proceso, cuyo efecto es emoliente o de impedir la resecación de la piel.