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Cultivo |
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MEJORE
SU SUELO Y CONTROLE LAS ENFERMEDADES RADICULARES Actualmente, en la producción agrícola existe una tendencia creciente a utilizar tecnologías que permitan generar productos libres de contaminantes químicos y que eviten la degradación de los recursos naturales, buscando como fin último la sustentabilidad del sistema. La agricultura sustentable se puede definir como un sistema productivo que permite satisfacer las necesidades de consumo de una población en forma indefinida, sin que ello signifique degradación de los recursos naturales que la hacen posible. La agricultura sustentable incluye sistemas agrícolas integrados y orgánicos que buscan reducir el uso de fertilizantes químicos, pesticidas, aditivos y reguladores de crecimiento, mejorando la calidad del suelo. Para ser un agricultor eficiente en estos sistemas productivos, es necesario utilizar técnicas que permitan proveer niveles adecuados de nutrientes para suplir los requerimientos de los cultivos, y controlar o suprimir, efectivamente, plagas enfermedades y malezas con métodos no contaminantes. Los abonos orgánicos aportan nutrientes para el crecimiento de las plantas; estimulan la actividad biológica en el suelo, suprimiendo enfermedades y estimulando los ciclos de los nutrientes; mejoran las condiciones físicas del suelo; y permiten reciclar residuos de cosecha y estiércol. Un suelo supresivo de enfermedades es aquel capaz de proveer un ambiente en el cual el patógeno no se establece o persiste, o bien se establece, pero no causa daño o causa muy poco, aun cuando el patógeno y el hospedero susceptible están presentes. La supresión de enfermedades es causada por agentes biológicos ya que al esterilizar un suelo supresivo, éste pasa a ser conductivo al reintroducir el patógeno, es decir se desarrolla la enfermedad. Los “supresores de enfermedades” son microorganismos benéficos que requieren materia orgánica para su subsistencia. Es así como al aplicar carbono fácilmente disponible al suelo, como abonos verdes o compost, éste estimula la actividad biológica, causando una activa competencia entre los microorganismos benéficos y patógenos. En la práctica, la labranza del suelo, las rotaciones de cultivos, los abonos verdes, y la adición de abonos orgánicos afectan la actividad biológica del suelo y, con ello, la supresión de enfermedades en él. La labranza del suelo aumenta la actividad biológica, estimulando a los antagonistas residentes a través de la creación de nuevos sitios de colonización en los residuos. Asimismo, la labranza tiene un efecto mayor en la destrucción del inóculo de las enfermedades cuando va acompañada de rotaciones de cultivos. Las rotaciones de cultivos previenen la reducción de los rendimientos en muchos casos, ya que proporciona tiempo, el cual evita la continuidad de los ciclos de los patógenos debido a la ausencia de los hospederos. En general, resulta confusa la interpretación del efecto de la incorporación de los residuos de cosecha, ya que ellos, a la vez que son fuente de materia orgánica para ser aplicada al suelo, tienen un efecto negativo en el corto plazo como portadores de inóculo de la enfermedad. Sin embargo, cuando el rastrojo ya ha sido descompuesto, el patógeno puede ser suprimido a largo plazo. Existe una gran variedad de abonos orgánicos que pueden ser aplicados al suelo e incluso es posible establecer cultivos con el solo propósito de incorporar biomasa, como es el caso de los abonos verdes. Es recomendable que los abonos verdes sean leguminosas o mezclas con leguminosas, ya que mediante la asociación simbiótica de estos cultivos con bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico, es posible incorporar importantes cantidades de este nutriente al perfil del suelo, dejándolo disponible tanto para los cultivos, como para los microorganismos. Dentro de los beneficios de la incorporación de materia orgánica al suelo se puede señalar el aumento del nivel de nutrientes en la planta, mejoramiento de la estructura del suelo, estimulación de antagonistas y en algunos casos la supresión de los ciclos de vida de los patógenos. El nivel de descomposición de dicha materia orgánica es un factor de suma importancia en la supresión de enfermedades. La materia orgánica fresca acoge patógenos altamente eficientes como saprófitos (se alimentan de materia en descomposición), como es el caso de Rizoctonia y Pythium. Por otra parte, la materia orgánica excesivamente estabilizada, con bajas concentraciones de nutrientes disponibles, no es capaz de mantener un nivel adecuado de actividad de los antagonistas en el suelo y la supresión falla. Sin embargo, composts adecuadamente estabilizados son colonizados en primer lugar por antagonistas que compiten con los patógenos suprimiendo la enfermedad. La supresión de enfermedades radiculares, mediante la aplicación de abonos orgánicos, es una herramienta que permite reducir o eliminar las aplicaciones de productos químicos, disminuir los costos de producción y constituye una alternativa de manejo amigable con el medio ambiente, ajustándose a las bases de una producción sustentable.
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