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EL TALON DE AQUILES EN LA EXPORTACION Rolando Carrillo Jerez.M.V., U. de Chile. Magister (c) en Ciencias de la Comunicación. U. de la Frontera El nuevo contexto de globalización que vive nuestro país está determinando una nueva responsabilidad de enfrentar el mercado, tanto interno como externo. Este nuevo escenario incluye, en el concepto de calidad y en forma incondicional, el tema de residuos violatorios, sobremanera cuando pensamos en mercados como el europeo, el japonés y el de Estados Unidos. El doctor Cristián Fernández ha sido gerente durante los últimos seis años de Pharmacia, empresa que ha promovido en Chile el buen uso de los antibióticos en lecherías y la que ha dado pautas significativas al manejo moderno de sistemas lecheros, como el concepto de Medicina Productiva. Por esta razón, hemos querido conocer su opinión sobre lo que está pasando en el sector y los desafíos que enfrenta el país ganadero. EL ANTIBIOTICO MODERNO Es un hecho histórico que cuando apareció la penicilina, se convirtió inmediatamente en el ángel blanco que venía a combatir la enfermedad y la muerte. En aquellos inicios (1928) sólo se pensaba en el efecto directo y hubo de pasar muchas décadas para detectar una serie de efectos adversos o indeseables que producen los antibióticos y que en la actualidad la ciencia busca evitar. En este sentido, para el doctor Fernández, lo más importante de un antibiótico moderno es “que tenga un volumen mínimo de inyección, que tenga un amplio espectro, que sea altamente efectivo, que tenga una actividad rápida –ojalá menos de una hora– y que deje muy bajos residuos violatorios en la leche y en la carne” . La razón de esta exigencia es que en la industria láctea producen múltiples efectos indeseables sobre los fermentos que elaboran los productos industriales y, en el caso de las personas, existe un riesgo demostrado que estos residuos producen cuadros alérgicos y resistencia del antibiótico cuando se usa en las personas. Hace hincapié en que éste es el principal argumento que tienen los países desarrollados para poner un freno a las importaciones desde el tercer mundo, junto con un mercado consumidor educado y que exige este tipo de normativas. “Un europeo no va a comprar un producto que le merezca dudas, por barato que se lo ofrezcamos”, indicó. Por eso es que los ganaderos, y sobre todo los médicos veterinarios, tienen un responsabilidad en la salud pública y deben ser informados para el correcto uso de ellos. “Ahora si hablamos de lo ideal, agregó, no cabe dudas que lo ideal sería que en ganadería se usaran sólo antibióticos que hayan sido investigados exclusivamente para uso animal, pero eso es mucho pedir, porque hoy en día la mayoría de los antibióticos que se usan en ganadería han sido investigados por las grandes corporaciones para uso humano y que han sido derivados al uso animal”, manifestó. LA INDUSTRIA FARMACEUTICA “Es claro que la industria tendrá que buscar drogas exclusivas para el mundo animal, con indicaciones claras de cómo se deben utilizar, con un uso responsable como práctica de manejo, por parte del médico veterinario y del productor, y finalmente con un apoyo claro de los laboratorios de diagnóstico”. LOS GENERICOS No quiso eludir el tema de los fármacos genéricos, aunque fue cauto en referirse a alguno en particular. “Creo que al respecto no hay dos opiniones y para aquellos que nos ha tocado participar en la industria, es evidente que la legislación chilena tiene imperfecciones y no me cabe dudas que en el tiempo deberán corregirse, sobre todo cuando pensamos en exportar”. “No se trata de defender empresas grandes o chicas, chilenas o extranjeras, lo importante es que cuando comparemos un producto que en el registro o en la etiqueta aparezcan como iguales, sean realmente iguales, de tal modo que el consumidor pueda comprar productos de diversos precios de acuerdo a su bolsillo, pero de calidades semejantes”. Y en este aspecto, agregó Fernández, “quiero dejar muy en claro que un producto en ningún caso es el principio activo. Los productos farmacéuticos son compuestos complejos y la actividad de la droga en cuestión depende sin lugar a dudas de todos esos otros componentes que garantizan estabilidad, vida media, absorción, irritabilidad, efectos secundarios, distribución orgánica, entre muchas otras. Estimo que es necesario un estudio de bioequivalencia que permita comparar bajo un mismo parámetro de qué calidades estamos hablando”. «Definitivamente, las empresas nacionales deberán hacer un esfuerzo por entregar productos de calidad y competir en buena lid y no sólo por precio», enfatizó . LA CONCIENCIA Consultado sobre el grado de conciencia de los productores nacionales sobre los residuos, Fernández señaló que “existe un nivel de instrucción creciente sobre el tema a través de las personas que se han capacitado en escuelas agrícolas o universidades. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer . Este conocimiento y el respeto de las instrucciones de etiquetas, como período de resguardo, dosis, frecuencia, período de tratamiento , es fundamental cuando un país como el nuestro que tiene condiciones especiales para exportar carne y leche, está interesado y ve oportunidades en el mercado externo. Para Cristián Fernández es categórico respetar estas normas, por cuanto la detección de residuos violatorios en los productos cárneos o lácteos determina inmediatamente una condena para Chile, que significa simplemente el cierre de ese mercado. LA LEGISLACION Respecto de nuestra legislación, Fernández estima que lo que hay hoy día es insuficiente para acompañar al proceso de exportación. Debería existir una uniformidad de chequeo en las plantas receptoras y, lo más importante, un entrenamiento en las personas que trabajan en las lecherías. En Estados Unidos existe una diversidad de controles oficiales de acuerdo al tipo de productos, que se elabora de común acuerdo entre las plantas, los productores y la institución fiscalizadora gubernamental. Cuando por accidente una planta detecta residuos de antibióticos, inmediatamente se elimina y se echa a andar todo un protocolo que involucra al productor, al médico veterinario y la planta con la finalidad de detectar el fenómeno y evitar que se vuelva a repetir. Y si esto ocurriera y se determina negligencia, simplemente al productor no se le recibe más la leche, y es la justicia del Estado la que dictamina las sanciones penales, tanto para el productor como para el veterinario, aseveró. LA COMPETENCIA Otro aspecto importante que hay que tener claro en el proceso exportador es lo referente a la protección del medio ambiente, señala el doctor Fernández, porque las organizaciones de productores van a exigirles a los productores chilenos las mismas obligaciones que los gobiernos locales le imponen a ellos, entre las cuales hay que destacar el tratamiento de los purines. Si bien es cierto que ya en Chile hay muchos que han abordado el tema, es evidente que aún estamos en pañales y hay mucho que educar y hacer en ese sentido. Sin embargo, estimó que no hay que temerle a este punto porque esto se irá cumpliendo a medida que se vayan abriendo las puertas. Lo importante es que la Federación de Lecheros antes de desarrollar un mercado de exportación debe conseguir y tener las bases de lo que realmente se va a exigir, cuáles son las condiciones, los precios que se van a obtener, cuáles son los volúmenes necesarios y qué tipo de productos van a comprar. Ahora no sólo hay que pensar en el mercado de las grandes potencias, porque recientemente me tocó viajar a México y los altos precios que pude ver allá y los bajos precios que tenemos acá permitirían clasificar a México como una alternativa muy válida para los productos chilenos, afirmó. LA ORGANIZACION Es interesante observar la actividad desarrollada por la Federación de Lecheros, porque ha tenido la capacidad de aglutinar a todos los productores y de plantear los problemas que tienen. Pero es evidente que falta mucho y yo veo con gran respeto lo que están haciendo los productores avícolas y de cerdos, y aunque la diferencia está en el número, creo que el camino de los acuerdos de alguna forma va a permitir involucrar a la autoridad en el desarrollo de una política estatal de largo plazo, que logre consolidar un precio estable y conseguir un crecimiento de nuestra producción orientada a la exportación. Salta a la vista que una cosa es tener un país libre de fiebre aftosa con altos estándares sanitarios, y otra muy distinta es pensar que con eso exportamos. La sanidad es una condición, sin lugar a dudas, pero un proyecto país requiere mucho más, necesita de una legislación apropiada, de organizaciones fuertes, ágiles, informadas. Se precisa de una coordinación expedita entre las organizaciones y el nivel gubernamental. Es necesario también una cultura exportadora que incluye a productores, profesionales, transferencistas. “La exportación es un negocio en serio, donde se admiten muy pocos errores, porque cada error cuesta muy caro. Una negligencia en cualquier parte de la cadena significa perder un mercado, es una pérdida que involucra a un país entero”, terminó diciendo el doctor Fernández.
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