Sumario
 

PROBLEMAS CON IRAK

Al momento de escribir estas líneas aún no había empezado la anunciada guerra en Irak. Sin embargo, esto no significa que el clima bélico que se vive desde septiembre del año pasado no haya producido ya efectos importantes en nuestro país y en el resto del mundo.

En el ámbito económico, los dos fenómenos más importantes son las alzas en el precio del petróleo y en el tipo de cambio, los que afectan de manera diferente al sector silvoagropecuario. Mientras el mayor precio de la divisa estimula el crecimiento de las exportaciones y protege a los productores que sustituyen importaciones, el alza del petróleo impacta por igual a todo el agro que ha visto aumentar sus costos de producción. Esto ocurre tanto para los que usan directamente el combustible, como para quienes usan fertilizantes y otros insumos cuyos precios evolucionan en la misma dirección que lo hacen los del petróleo.

Los analistas especializados concluyen que cualquiera sea el desenlace de este nuevo conflicto en el Golfo Pérsico, es probable que el precio del petróleo se mantenga alto, por lo menos durante todo lo que resta del presente año. La Empresa Nacional del Petróleo (Enap) estima que para Chile el barril de crudo no tendrá un costo inferior a los 30 dólares, lo que significa un alza cercana al veinticinco por ciento respecto del año pasado.

Ciertamente que podrían imaginarse escenarios más complicados en los mercados petroleros como serían, por ejemplo, que la eventual guerra se extendiera por varios meses, o que los pozos petrolíferos de Irak y otros países, resultaran seriamente dañados. En estos casos el alza podría ser entre 60 y 70 por ciento.

El Gobierno ha anunciado que sólo si el precio del barril supera los 40 dólares podría intervenir en el mercado para suavizar las alzas. Antes sólo podría hacerlo en beneficio de los sectores más pobres que ya están sintiendo los efectos de las importantes alzas de la locomoción colectiva.

El precio del dólar se ha mantenido alto, lo que es una buena noticia para la agricultura, principalmente porque la incertidumbre que genera la guerra lleva a las personas a buscar refugio en la moneda norteamericana. Sin embargo, tan pronto se clarifique la situación lo normal sería que la divisa regrese a precios cercanos a los 700 pesos. Por cierto, al igual que en el caso del petróleo es posible imaginar escenarios, aunque con menos probabilidad de ocurrencia, en que el precio continúa manteniéndose en los niveles actuales o mayores.

Limitándonos sólo a lo económico, el conflicto con Irak aún no afecta a la agricultura nacional, tal vez incluso le podría estar dejando un saldo positivo si se considera que el tipo de cambio más alto le genera más beneficios que los mayores costos del petróleo.

Por cierto que es muy lamentable que este beneficio se esté obteniendo al costo humano brutal de una eventual guerra. Sin embargo, felizmente, hay políticas económicas internas mucho menos costosas que deberían aplicarse para sostener un tipo de cambio mayor: apertura al exterior, reducción del tamaño del Estado, y bajas tasas de interés.

ANDRES PASSICOT

Ingeniero Comercial, Gerente General Gemines