Ganado
 

CORDERO DE PRIMAVERA: UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIO PARA LA ZONA DE SECANO COSTERO

El fuerte desarrollo que tuvo la ganadería ovina en el pasado demostró que existe un potencial ovino en la zona del secano costero, el cual se puede volver a expresar si existe una innovación tecnológica a nivel primario. Por esta razón es que la Fundación Chile en conjunto con el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) están trabajando en el programa de modernización de esta actividad en la zona desde el 2001. Los buenos resultados del programa de promoción del Cordero Nuevo de Magallanes y su reposicionamiento en los consumidores, sumados al reciente convenio con la Unión Europea, que permitió subir la cuota de exportaciones de Chile, de 3.000 a 5.000 ton/vara de carne de cordero, hacen de este negocio algo atractivo.

Antonio Molfino, dueño del Fundo Santa Mónica, es uno de los pioneros en este revivir del cordero en la zona central y además es el productor de ovejas de mejor calidad en la región, esto gracias a que ha mejorado sus razas mediante el hibridaje y el buen manejo del piño.

¿A su juicio, qué fue necesario para que el negocio de la crianza de ovinos en la zona central volviera a ser rentable?

Nosotros junto a algunos ganaderos y agricultores de la zona nos reunimos hace algunos años para discutir cuál era el real destino de nuestra provincia. En esa reunión se concluyó que en la zona existían tres posibilidades: el trigo, el ganado bovino y el ganado ovino. No obstante, los dos primeros sufren algunas dificultades. El trigo está en serios aprietos por el tema del precio, y con el ganado bovino no se sabe lo que va a pasar con los tratados internacionales, entre otras cosas. Fue así como dedujimos que el gran destino de esta zona es la crianza del ganado ovino por tener una cobertura productiva total en la región.

Junto con lo anterior se concluyó que era de gran importancia crear una nueva raza de oveja cuyo destino fuera exclusivamente de carne. Con esto se terminaba con la raza doble propósito, dado que la lana había desaparecido con el nacimiento de la lana sintética. Esta nueva especie tenía que ser una raza de carne, con rusticidad, precocidad, apernada, y lo más importante, que se adaptara fácilmente a pariciones en cualquier época del año. Fue así como empezamos a trabajar con el Merino Alemán y el Francés. Estas razas fueron la base de este gran edificio con el que hoy estamos trabajando.

¿En la actualidad con qué tipo de razas se está trabajando?

El doctor Guillermo García, de la Universidad de Chile, fue quien empezó a trabajar en el tema de esta nueva raza de carne y la tipificó como “Merino de Zona Central”.

Fue seleccionando lo mejor del Merino Francés y lo mejor del Merino Alemán, y creó un Merino especial para esta región. Sobre esto se estructuró lo que hoy llamamos raza de carne, cordero de primavera o cordero del secano costero.

En la subestación experimental del INIA en Hidango, a este Merino se le agregó el Border, que es una raza que activa la reproducción y que se trae desde Inglaterra. Al Merino que está muy bien afiatado en la zona, que tiene buena condición corpórea, que es rústico, y que tiene la gran ventaja de que se le pueden manejar los celos, se le acentúa la actividad reproductiva mezclándolo con el Border. Esta última raza es muy buena para el hibridaje, ya que produce más de una cría (mellicera).

Como se va a mejorar la raza y va a haber una parición con un mayor número de crías y en épocas difíciles, es necesario incorporarle más leche. Por esta razón se está introduciendo el Dorser también de origen británico que da esta característica.

La estructura fundamental con que estamos trabajando en definitiva es un trihíbrido Merino-Border-Dorser.

Ahora introduciendo un cuarto animal, se dice que éste no pierde las características de fertilidad. Para cuatro razas se ha buscado introducir el Finnisch, que es una raza que no existe en Chile y que se ha traído desde Dinamarca a través de semen y que se caracteriza por ser trillicero, es decir muy prolifero.

También se está trabajando con el Texcel (traído desde Nueva Zelandia y Holanda) que da menos crías pero más carne. Con el Finnisch comercialmente se tienen mejores resultados, pero con el Texcel menos kilos pero mejor calidad de carne. “El ideal sería dedicarse al Texcel, porque da una carne magra y de mejor calidad y en menor tiempo, pero en Chile queda la duda porque lo que uno vende son kilos”.

Concluyendo, la idea es mantener madres híbridas en lo posible de cuatro razas, podría ser Merino-Border-Dorser-Finnisch y usar un Texcel o Saffok como cruza final para terminar el cordero.

¿Cuáles son las virtudes y lo novedoso de esta nueva raza de carne que se ha logrado mediante el hibridaje?

Creo que una de las grandes virtudes de este hibridaje y nueva raza de oveja es que son todas razas blancas, vale decir, si en algún momento revive o vuelve el buen precio de la lana, es muy fácil volver a merinizarse. Pero si se han hecho hibridajes con razas negras ya no se puede volver al Merino.

Hace algunos años los ingresos de la ovejería eran equivalentes para el caso de la lana como de la carne, había un doble ingreso. En la actualidad este concepto se ha perdido, por la aparición de la lana sintética.

La otra cosa importante es que con estas nuevas razas el porcentaje de pariciones útiles promedio, al menos en Santa Mónica, alcanza al 130%, considerando que en el resto de la zona es del 80% al 90%, dado que recién están comenzando con el tema del hibridaje.

Los buenos resultados acá en el fundo, son producto de un proceso de modernización en el tema de la genética y se reflejan en la calidad de nuestros corderos y en el proceso de su terminación.

No me cabe la menor duda de que con el trabajo que está haciendo el INIA en la subestación Hidango, con estas razas de carne, que se componen de más de tres razas, la agricultura y en especial la ganadería ovina va a volver a ser un negocio rentable en el secano costero.

¿En cuánto al manejo, qué cambios se están haciendo?

Lo más novedoso en cuanto al manejo está relacionado con el manejo genético y reproductivo y aquí entra el tema del hibridaje que mencioné anteriormente.

El encaste se fija según el período que uno quiera que se produzcan las pariciones. Generalmente se realiza entre los meses de diciembre y enero para que la parición coincida con una buena disponibilidad de pasto, esto es entre mayo y septiembre. En la región si llueve temprano a mediados de mayo ya existe una buena disponibilidad de pasto verde para recibir las pariciones.

El cordero se termina entre septiembre y principio de noviembre, alcanzando los 28 a 30 kilos. Hay algunos agricultores en la zona que sacan pariciones más tardías, es decir, hacia finales de año. Además dependiendo de las características del campo se prepara una parte para recibir la crías y otra para terminarlas.

En cuanto a la alimentación, aquí en Santa Mónica los corderos se mantienen con pradera natural y excepcionalmente con forrajeo y heno. El forrajeo que les damos a nuestros animales es una mezcla de avena con vicia y leguminosas con gramínea y un heno que producimos acá en el campo. Yo estoy apostando a algo que sea más rentable sobre la base de algo más primitivo, pero de buen rendimiento.

¿Qué ventajas o qué diferencias tiene el “cordero de primavera” respecto del magallánico?

Pienso que cada uno tiene sus ventajas. Afortunadamente no se contraponen sino que se complementan. Esto porque el cordero magallánico sale en marzo, que es un período que en esta zona no hay corderos. Aquí la venta del animal se realiza entre agosto (la sacada temprana) y diciembre.

Al público consumidor le suena muy bien lo de “cordero magallánico”. Sin embargo, nuestros animales son de mejor calidad, esto porque nos hemos especializado en razas de carne. Los corderos de Magallanes son principalmente razas de lanas y recién ahora están incorporando ganado de carne. De hecho, han comprado razas puras para hibridar las masas que tienen allá.

La segunda ventaja de nuestra zona son las empastadas. En el sur tienen coirones, pastos gruesos, en cambio nosotros, gramíneas y pastos tiernos, lo que hace que la carne sea más blanda y sabrosa.

Finalmente, contamos con mejores condiciones climáticas. Por esto mismo, la terminación y el desarrollo del cordero se produce en forma más rápida en comparación con el sur. De hecho, nuestros borregos pueden estar listos en tres meses, y allá requieren hasta cinco meses, por lo que no son tan tiernos como los producidos en el secano. Todo esto hace que nuestros corderos sean de mejor calidad.

¿Finalmente por qué recomendaría consumir carne ovina?

Principalmente porque la carne de cordero, a diferencia de otras como el vacuno, es la única carne descontaminada, ecológica total que existe en Chile.

Antiguamente cuando se consumía en forma masiva se exigía que fueran corderos sobre los 40 kilos, lo que implicaba que fuera una carne engrasada, con contenidos de alto colesterol y de sabor fuerte. Las personas continúan asociando la carne de cordero con estos conceptos. No obstante, hoy se están produciendo corderos de alta calidad, de no más allá de los 30 kilos, lo que se traduce en una carne magra, tierna y sabrosa.

¿Qué novedades vienen respecto del tema de los corderos de primavera?

Nuestro gobernador, Saúl Bravo, tiene en mente y ha planteado que así como en la provincia de Santa Cruz, Colchagua, se está pensando en reabrir el tren para la ruta del vino, él plantea extenderla hasta Marchigüe (nuestra zona), de manera de crear la “ruta del vino y el cordero”, ya que ambas cosas se complementan. De hecho, ha estado en conversaciones según entiendo con Carlos Cardoen para realizar un agroturismo que llegaría hasta esta zona.

Otra cosa novedosa que están haciendo algunos pequeños productores de ovejas en Pulín (Litueche) es la fabricación artesanal de jabón con leche de cordero. Esto está siendo financiado por Hidango.